Fare casinoA todo espa�ol le ha llegado el verano como un salvavidas. Ya puede dejar de fingir preocupaci�n por la corrupci�n y los asuntos feos que hacen del pa�s un chamizoPedro S�nchez, en el verano de 2023, en el mercadillo de HariaActualizado Martes,

julio

23:02Audio generado con IAA TODO espa�ol le ha llegado el verano como un salvavidas. Ya puede dejar de fingir preocupaci�n por la corrupci�n y los asuntos feos que hacen del pa�s un chamizo. No pasa nada por aceptar la condici�n de veraneante, o sea, de pasota. Da igual si el veraneo es can�nico, con la rutina exportada a la segunda residencia, o m�s escurrido, con abono a la piscina p�blica, reserva en un banquito situado en primera l�nea de la fuente y pipas al atardecer. Es dif�cil centrar la preocupaci�n en lo que diga �scar Puente, enfadarse por los ajetreos judiciales del Gobierno, poner la rabia al servicio de la democracia. Ya ves. Vivimos la justa pausa del mosqueo. Aunque sea grav�simo lo que sucede, mantener la maquinaria en funcionamiento es engorroso y no tiene demasiado sentido. Todas estas cosas relacionadas con las jaur�as de corruptos llevan el sabor del invierno. Huelen a libros reci�n forrados. A jornada de liga en Getafe. Es muy dif�cil mantener el ritmo de la regeneraci�n en medio de la aventura de no hacer nada. La irritaci�n es una sensaci�n fat�dica que es mejor dosificar. Por eso, debe detenerse el ajuste de cuentas con S�nchez. Todo el enfado que no se haya recapitulado hasta ahora no es posible recuperarlo de un d�a para otro. El enfado ha llegado hasta aqu�, es un enfado suficiente para estas fechas.Algunos analistas de la cosa sanchista, a un lado y otro de lo que llaman la llanura ideol�gica, ama�ar�n la c�bala como siempre para asignarle otra victoria a Pedro S�nchez. Cualquier accidente es adjudicado a su vitrina, como si estuvi�ramos ante un Maradona de la supervivencia pol�tica o algo as�. No es ning�n elegido. Haber alcanzado las vacaciones de otros no tiene m�rito. Su estado sigue siendo igual de cr�tico. El presidente del Gobierno va derriti�ndose en el cargo como un cad�ver olvidado en un maletero, recalentado por las certezas judiciales, las sospechas period�sticas y el ambiente en la calle hasta hace un momento, cuando no era julio. Todav�a queda un poco de dignidad en hacer como que no existen los espabilaos, ventajistas o chulos que dirigen este antro.El verano es la oportunidad de llevar una vida en las afueras. Una feliz regresi�n a la infancia que no puede arruinar ning�n corrupto. Pedro S�nchez disputa la atenci�n con lo importante, es decir, fluir, flotar, planear, balancearse en las corrientes propicias, alcanzar la siguiente sobremesa. La pax veraniega es un derecho adquirido, por decirlo en el idioma de los gur�s. Todos tenemos derecho a mostrar indiferencia. En el cambio de armario va tambi�n el enfado.