Mientras crecen las quinielas sobre el día de las elecciones, el presidente andaluz exprime la incertidumbre en las comunidades donde el PP depende del esquivo apoyo de Vox
Para algunos ha sido el penúltimo pleno de la legislatura andaluza; para otros, el antepenúltimo y la única persona que lo sabe seguro afirma que agotará el mandato “para cumplir la palabra dada”. En las cinco preguntas que le han dirigido los portavoces de los grupos en la sesión de control del Parlamento andaluz, el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, ha dejado claro cuál va a ser su mensaje hasta que se celebren las elecciones andaluzas, previstas para no más allá de junio. Se lo dijo a Ángels Barceló el pasado mes: “El único debate va a ser si gobernamos en solitario, con un gobierno para todos, piensen lo que piensen y voten lo que voten, o nos metemos en el lío que supone la inestabilidad de no tenerlo”. La IA lo resumiría así: “Moreno dice que hay que elegir entre estabilidad o lío”.
A ese argumento se ha dedicado el líder popular en una sesión de control que ya no da más de sí, y donde todos miran de reojo cualquier gesto o palabra para interpretar hacia qué fecha se decantará Moreno. En las apuestas de pasillo, la más citada es la del 31 de mayo, porque ya entonces se sabrá qué habrá decidido Vox en Extremadura y Aragón. Si habrá apoyado la investidura de los presidentes populares de esas comunidades (dentro o fuera de los gobiernos) o habrá repetición electoral. A los cordobeses el 31 de mayo no les gusta. Es el segundo fin de semana de la Feria de Córdoba y la ciudad se vacía camino de las playas. La mitad del censo electoral de esa provincia (donde se eligen 12 diputados) vive en la capital.






