“Estoy cansada”, “voy a mil cosas”, “qué ganas de que lleguen las vacaciones”... Preguntar a alguien cómo está implica, muchas veces, escuchar alguna variación de la misma idea: agotamiento, saturación, falta de tiempo y deseo de parar. Vivimos cansados, pero también culpables por estarlo. Queremos descansar, pero sentimos que no deberíamos. Deseamos perdernos cosas, pero seguimos atrapados en la obligación de estar disponibles para todo: el trabajo, el ocio, el consumo, los demás y nosotros mismos.
De esa tensión parte Juan Evaristo Valls Boix (Elche, 1990) en el ensayo que acaba de publicar dentro de la colección Cuadernos de Anagrama, JOMO. El gusto de perder, donde toma el concepto de JOMO —siglas de Joy Of Missing Out, el “placer de perderse algo”— para politizar el cansancio contemporáneo. Frente al FOMO, ese miedo a perderse un plan, una oportunidad laboral, una experiencia o una forma de vida, el JOMO aparece como una pequeña grieta en la lógica de la productividad permanente.
Continuando con la labor que ya estaba realizando en sus últimos trabajos El derecho a las cosas bellas. Vindicación de la vida holgada (Ariel, 2025) o el reciente Dolor capital. Afectos de resistencia y malestar social (NED Ediciones, 2026), donde ejerce como editor, en esta ocasión toma los memes [JOMO y FOMO] por ser, hoy en día, “una de las dimensiones más importantes de la cultura popular”. El filósofo explica que la cultura memética es “un espacio de análisis sintomático donde va circulando el modo en que escribimos nuestros deseos, nuestros anhelos, nuestros miedos y nuestros malestares”. Pero, sobre todo, “son una forma social de señalar el malestar y de señalarlo en un sentido colectivo”.






