El pensador reivindica en su nuevo ensayo el derecho a desconectar frente a la cultura del rendimiento permanente y como base de un proyecto de emancipación colectiva

Juan Evaristo Valls Boix (Elche, 1990) se ha convertido en una de las voces más reconocibles del pensamiento crítico sobre la cultura del trabajo y el rendimiento permanente. Pensador y profesor de Filosofía de la Cultura en la Universidad Complutense de Madrid, sus investigaciones giran en torno a los imaginarios de la pereza y el descanso. Su escritura rehúye la jerga académica: por su filosofía transitan con naturalidad

/soren-aabye-kierkegaard/" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/noticias/soren-aabye-kierkegaard/" data-link-track-dtm="">Kierkegaard y Britney Spears, la teoría crítica pero también los memes. En Metafísica de la pereza (2022) indagó en las tradiciones que han convertido el aburrimiento o el tiempo muerto en formas de resistencia. En El derecho a las cosas bellas (2025) amplió esa reflexión con un alegato a favor de una vida no sujeta a la productividad.

Valls Boix publicará en mayo dos nuevos ensayos: Dolor capital (NED Ediciones, que coordina), sobre cómo el capitalismo hace de la fatiga y el malestar una condición, y JOMO (Anagrama), en el que toma prestada la sigla opuesta al llamado FOMO —fear of missing out, o “miedo a perderse cosas”— para reivindicar su antítesis: la joy of missing out, o “alegría de perderse cosas”, ese impulso que nos incita a cancelar planes, suspender fiestas y meternos en la cama. El filósofo no la entiende como una desconexión solipsista, sino como un proyecto de emancipación colectiva.