Laura Ballester, veterana redactora del diario Levante-EMV, es la periodista que mejor conoce los entresijos del accidente del Metro de València del 3 de julio de 2006, una tragedia que dejó 43 fallecidos y 47 heridos y de la que esta semana se cumplen 20 años. Autora de Lluitant contra l'oblit (Sembra Llibres, 2014), Ballester cumplió a rajatabla la misión básica de cualquier periodista de investigación: fiscalizar la versión oficial. En este caso, la de la empresa pública Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y del Ejecutivo autonómico presidido por Francisco Camps.
Contra viento y marea —y con empatía y paciencia—, la periodista dio cuenta en el diario en el que ha desarrollado su carrera profesional de todas las graves deficiencias que propiciaron la tragedia. Apenas cuatro días después del accidente, en plena visita del Papa Benedicto XVI a València, ya informó de que una baliza habría evitado el descarrilamiento. La sentencia del caso, que condenó 14 años después a cuatro directivos de FGV, acreditó las deficiencias destapadas por Laura Ballester.
Experta en información de tribunales, infraestructuras y urbanismo, la periodista cuenta en esta entrevista con elDiario.es: “A un director de Levante-EMV le llegaron a pedir que dejáramos ya de hablar de la puta baliza, con esas palabras, porque les molestaba”. Obviamente, hicieron oídos sordos a las presiones del Palau de la Generalitat.











