València (EFE).- Veinte años se cumplen este viernes del accidente de metro de València de 2006 que dejó 43 muertos y 47 heridos, aunque hubo que esperar a 2016 para que Les Corts concluyeran que hubo «13 responsables» políticos y a 2020 para que la justicia condenara a cuatro exdirectivos de Ferrocarrils de la Generalitat (FGV).
La mayor tragedia de metro en España ocurrió a las 13:06 del 3 de julio de 2006, cuando un convoy de la línea 1 de FGV con 150 personas a bordo descarriló cerca de la estación de Jesús tras tomar a 80 kilómetros por hora una curva que tenía la velocidad marcada a la mitad, aunque no había un sistema de frenado automático.
Ese lunes negro comenzó un largo recorrido político -con dos comisiones parlamentarias de investigación que aprobaron conclusiones opuestas-, social -protagonizado por una asociación de víctimas que perseveró en la búsqueda de «la verdad»-, y judicial -que concluyó tras varios archivos y reaperturas con un acuerdo que evitó el juicio-.
El recorrido político
Once días después de la tragedia, que se produjo cuando Francisco Camps presidía la Generalitat y Rita Barberá la alcaldía de València, Les Corts Valencianes abrieron una comisión de investigación que ese agosto concluyó, gracias a la mayoría absoluta del PP, que el accidente fue «inevitable e imprevisible», se debió al exceso de velocidad, que la seguridad era suficiente y descartó responsabilidades políticas.











