Este próximo viernes, 3 de julio de 2026, se cumple el vigésimo aniversario del accidente del metro de València, en el que fallecieron 43 personas. La tragedia fue, y continúa siendo, la mayor ocurrida en Europa en un tren subterráneo. Pero al drama se sumó una estrategia de silenciamiento de los familiares de las víctimas por parte del Gobierno de Francisco Camps, que precisamente esa semana recibía la visita del papa Benedicto XVI. Las actuaciones para acallar las voces críticas y las peticiones de justicia llegaron tan lejos que el Gobierno valenciano del PP intentó sobornar a las familias de los fallecidos con puestos de trabajo en la administración a cambio de su silencio y de que no denunciaran los hechos, tal y como publicaron en su día varios medios de comunicación y recuperó el webdocumental 0 Responsables, de la productora Barret Films.

La causa judicial, archivada inicialmente, fue reabierta años después y acabó derivando en condenas a responsables de la administración autonómica. Sin embargo, durante años las víctimas tuvieron que enfrentarse no solo a las consecuencias de la tragedia, sino también a una estrategia política e institucional destinada a minimizar las críticas y evitar que se cuestionara la gestión del accidente.