Amable en los gestos y en la narración, Rosa Garrote encuentra paz en el monumento a las víctimas del metro de València junto a la estación de Torrent Avinguda. La presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro de València, de cuyo accidente el próximo 3 de julio se cumplen dos décadas y en el que fallecieron 43 personas y hubo 47 heridos, perdió a su hermana gemela, Maika, de 41 años y madre de Violeta, que viajaba con ella en aquel vagón y se salvó. Cuenta que muchas veces el consuelo lo encontró aquí, donde nos cita, en la escultura envuelta por 21 cipreses por la que transitan cientos de viajeros de ida y vuelta. “No habíamos ni caído en la cuenta de que hace ya 20 años”, dice.¿Cómo lleva que, otra vez, una periodista le diga: “Vamos a hablar de lo que pasó en 2006”?Habíamos pasado página de la vida activa de la Asociación y a nivel personal, todavía más. Cuando en 2020 los mismos directivos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana reconocieron su responsabilidad, empecé a vivir. Habíamos conseguido lo que éramos conscientes a lo que aspirábamos, pues teníamos claro que la responsabilidad no se podía quedar en el último eslabón de la cadena, el maquinista. Queríamos saber lo que pasó realmente, si es que el conductor se volvió loco y aceleró o intentó frenar y no pudo, si es que no se frenó porque no había nadie instalado en la vía.¿Cuáles fueron las primeras respuestas que obtuvieron?La comisión parlamentaria de 2006 exculpó de responsabilidad a los directivos, que no habían instalado las medidas de seguridad, ni habían cumplido con la ley de prevención y se estableció que se creara la ley de seguridad ferroviaria autonómica. En el PP enseguida se acogieron a esta premisa, que no había normativa.Rosa Garrote, presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio (AVM3J), junto al monumento de homenaje en Torrent Miguel Lorenzo / ColaboradoresLa Asociación surge de una reunión de familiares y afectados en Torrent. ¿Qué buscaban?Para algunas personas la forma de superar el duelo o de llevarlo mejor era luchar por saber la verdad, por qué nuestro había muerto en esa circunstancia que no era, en principio, peligrosa, qué es lo que había pasado; y había gente que al revés, que esta lucha, estar recordándolo cada mes, con las concentraciones que hacíamos en la plaza de la Virgen, en cada declaración, en cada noticia que salía, era muy doloroso. Cada uno lo llevaba como podía, pero todos queríamos indagar y no quedarnos en el conductor.Fue un largo periplo judicial hasta que consiguen la declaración de los directivos.En 2008, la Audiencia Nacional cerró la causa a petición de la jueza y establece el exceso de velocidad como responsabilidad del conductor, no quería ampliar la investigación a ninguna otra causa. No lo entendíamos. ¿Cómo podían quedar libres las personas que toman las decisiones? Cuando en 2014 se reabrió la instrucción judicial, nos pusimos en contacto con el abogado Vicente Baeza, que había llevado a alguna familia, y se ofreció a llevar la instrucción gratuitamente. Él, junto a un grupo de estudiantes, nos ayudó a entender los mecanismos legales. Nos decían que “la línea es segura”. Pero, ¿cómo va a ser segura? Murieron 43 personas. “Era y es segura”, decían. Pero estaba claro que no.¿Cómo recuerda la respuesta del gobierno valenciano?El accidente fue a la una, y a las tres de la tarde ya estaba diciendo que el accidente había sido un exceso de velocidad, responsabilidad del conductor, que no había ninguna responsabilidad política, ni dejación de funciones, que no había nada más. Para ciertos políticos su único interés era el de salvar su puesto sin dar ninguna respuesta a la sociedad.¿Se sintieron desamparados?Sí, porque éramos unos ciudadanos normales y corrientes que nos vimos envuelto en estas circunstancias. Tener que luchar con una investigación tan técnica... Hubo trabajadores que nos ayudaron aportando documentos que habían presentado al comité de seguridad, donde denunciaron que ya había irregularidades, pero a nivel técnico te perdías. En 2007 presentamos, por registro de entrada, un manifiesto al president Camps con todas las dudas que teníamos. Queríamos una reunión para que nos explicara lo que estaba pasando, no podía ser que el president de la Generalitat fuera conocedor de todas esas irregularidades. Nos sentimos muy defraudados. Nunca nos reunimos con él.Rosa Garrote, presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio (AVM3J), en un momento de la entrevista celebrada en Torrent Miguel Lorenzo / ColaboradoresSí que lo hicieron con su vicepresidente.Sí, con Víctor Campos, como un primer mediador. Quería ver qué era lo que queríamos, no sé si pensaba que les íbamos a increpar, pero lo que queríamos era lo que habíamos pedido siempre: una investigación en Ferrocarrils de la Generalitat, que se cumpliera la ley de prevención de riesgos y que se analizaran todas las circunstancias que podían haber incidido en el accidente.Hasta que llegó ‘Salvados’.Cuando salió a la luz ese comportamiento, la respuesta ciudadana fue apoyarnos y criticar esa gestión, esa falta de respuestas y de ética. Hasta entonces se quedaba a nivel de la Asociación, no conseguíamos trasladar ese bloqueo y que trascendiera de la plaza de la Virgen. En un principio en las concentraciones éramos 30, 50 personas, a veces 10, 20, 30 ó 5.Garrotem en el interior del monumento erigido en TorrentMiguel Lorenzo / Colaboradores¿Cree que la tragedia sentó precedente?Pensábamos que, una vez se vio lo mal que lo había hecho el gobierno valenciano del PP, en el tratamiento a las víctimas y la respuesta a la sociedad no se podía volver a repetir. Era el consuelo que nos quedaba, que se habían sentado las bases para que la próxima tragedia se tratara mejor, se apoyara más a las víctimas, se diera una respuesta que reconfortara a la sociedad. Pero estamos viendo lamentablemente que la situación se repite con la dana, aunque esta instrucción no creo que tenga nada que ver con la nuestra.De hecho, en el acto de homenaje del próximo viernes, junto al monumento homenaje, también participarán las asociaciones de víctimas de la dana.Fue iniciativa de ellos, estamos en contacto. Antes de crear ninguna asociación, a nivel particular también nos contactaron muchos afectados, buscando apoyo, respuestas y ayuda. Están pasando por lo mismo, por el calvario que pasamos nosotros, que a parte del dolor humano, hay otro dolor, que es el que te están generando los políticos, quienes deberían ser tu apoyo y vigilar por tu bienestar. Es muy duro. A nosotros lo único que nos queda es reparar el monumento de València, y ya se va a hacer. Después podremos disolver la asociación.¿Siente que se había olvidado esta tragedia?Habrá para quien quede lejos, pero hay ciudadanos que lo van a llevar siempre. Y a esas 43 personas ya estamos sus familiares para recordarlas y llevarlas en el corazón.Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital