Pepe Viyuela es payaso. Lo es a mucha honra. El actor lleva décadas reivindicando que payaso no es un insulto. Es mucho más que una profesión, es una forma de estar en el mundo. Una que reivindica la inocencia, la duda y hasta la ternura, pero sin perder las ganas de luchar y de cambiar las cosas. Quizás haya sido ese vínculo con el clown lo que ha hecho que logre una coherencia que apabulla. Pepe Viyuela es uno de esos actores en los que lo que dice y lo que hace van de la mano, y no es tan fácil.
Ha reivindicado lo popular desde el arte. Pero sin que eso signifique trivial o inofensivo, sino algo que pueda atravesar a todos de una forma horizontal, porque si en algo no cambia es en su creencia de que el teatro y el arte pueden cambiar el mundo. Él lo ha intentado siempre, desde aquel mítico número de la escalera, desde que creara hace más de 30 años su compañía El vodevil, hasta ahora, donde se mantiene en activo con las mismas ganas de jugar… y de incomodar.
Por todo ello, y por una carrera sin fisuras, el Festival de Teatro Clásico de Almagro le ha reconocido con su premio Corral de Comedias, un galardón que hace referencia al mítico espacio teatral de la localidad que para Viyuela es “un símbolo” y “un espacio de renacimiento del teatro”. Un corral descubierto casi por azar que se convierte en un “ave fénix” que invoca el espíritu del teatro desde que se creó, un teatro que ofrece la posibilidad de conectar unos con otros para buscar soluciones a problemas que, por desgracia, siguen siendo muy parecidos. Poco antes de acudir a recoger su galardón, Pepe Viyuela visitó la redacción de elDiario.es para hablar de su carrera, del compromiso del actor y de lo que es, para él, el éxito.









