Escucha este artículoNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 02 jul 2026 - 07:05Durante décadas ha hecho reír a millones de espectadores. Sin embargo, basta una conversación de unos minutos para descubrir que detrás de la actriz hay una mujer tímida, sensible, entregada y profundamente enamorada de su oficio. Soledad Mallol (61 años) estrena Las que gritan (Teatro Maravillas de Madrid), una disparatada comedia que habla de la felicidad, del paso del tiempo y de las segundas oportunidades. Con motivo de este nuevo proyecto, conversa con 20minutos sobre los sueños que aún persigue, el peso de los años, la necesidad de quitarse la máscara cuando se apagan los focos y la fortuna de seguir haciendo aquello que más le gusta: subir a un escenario.Las que gritan se acaba de estrenar. ¿Qué significa para usted esta obra y qué va a encontrar el público?Es la historia de cuatro mujeres: una madre y sus tres hijas, que buscan la felicidad y no terminan de encontrarla. La madre intenta que se acepten como son, que se lleven bien y que cada una encuentre su camino. La obra habla de temas muy duros, pero siempre desde la comedia. La vida está llena de dramas y el humor ayuda a mirarlos de otra manera.¿Se reconoce en alguna de las escenas o en el personaje que interpreta?No demasiado. Ella está completamente loca y hace cosas que yo jamás haría. Pero sí me identifico con esa búsqueda de la felicidad. Para mí, la felicidad es estar encima de un escenario y tengo la suerte de seguir encontrándola ahí.Con el paso de los años, ¿ha dejado de perseguir algún sueño?No. Los sigo persiguiendo todos, quizá con un poco más de calma que cuando era joven. Quiero seguir haciendo teatro, seguir cantando en un coro, seguir bailando flamenco… Todo aquello que me hace feliz. Mientras pueda, lo seguiré buscando.¿Taconea mejor que interpreta?Son dos pasiones diferentes. Estuve casi trece años bailando en la escuela de José Porcel y fue una experiencia maravillosa. Siempre que puedo sigo haciéndolo aunque tenga que bailar con rodilleras.La edad ¿le ha quitado papeles o, por el contrario, le ha dado libertad?He tenido mucha suerte porque siempre he interpretado personajes que me apetecían. No me importa hacer de madre y, cuando llegue el momento, tampoco tendré problema en hacer de abuela. Lo importante es que el personaje merezca la pena.Las Virtudes marcaron una época. ¿Ha pesado mucho ese dúo en una carrera tan larga como la suya?Al contrario. Ha sido un regalo. Nos dio estabilidad y nos permitió seguir haciendo teatro, televisión o cualquier proyecto que nos apeteciera. Las Virtudes son como ese refugio al que poder volver.La alternativa a hacerse mayor es mucho peor¿Echa de menos la televisión?Echo de menos encontrar proyectos que realmente me ilusionen. Si aparece uno que me enamore, me da igual que sea televisión, teatro o cine. El teatro tiene la magia de la respuesta inmediata del público, pero el audiovisual permanece para siempre.Cuando mira hacia atrás, ¿en qué etapa fue más feliz: cuando empezaba soñando con triunfar o ahora, que ya no tiene nada que demostrar?Cada etapa ha tenido su parte buena. Al principio éramos jóvenes y nos divertíamos muchísimo, aunque profesionalmente costara más salir adelante. Después llegó una época muy bonita, cuando ya estábamos consolidadas y formamos nuestras familias. Y ahora también soy feliz. La alternativa a hacerse mayor es mucho peor.Después de tantos personajes, ¿que parte de Soledad Mallol cree que el público nunca ha llegado a conocer?Soy una persona tímida, aunque no lo parezca. También muy sensible. La alegría la llevo muy bien, pero la tristeza la llevo fatal. Las cosas me afectan mucho más de lo que la gente imagina.Si hoy pudiera hablar con la Soledad Mallol de hace veinticinco años, ¿que le diría?Creo que estaría contenta conmigo porque he hecho lo que he querido. Cuando alguien me dice que le he hecho reír durante tantos años siento que ha merecido la pena. Yo quería estudiar Psicología y al final fui actriz, pero de alguna manera también he ayudado a la gente desde otro lugar. Detrás de las risas hay muchos problemas y grandes dramas.¿Alguna vez ha tenido que hacer reír cuando, en realidad, lo único que quería era llorar?Muchísimas veces. Es algo que nos ocurre a todos los actores. Recuerdo una ocasión especialmente dura, cuando mi madre estaba muy enferma. Siempre he trabajado pasara lo que pasara, pero aquella vez tuve que abandonar una función porque no tenía fuerzas para seguir.Cuando dentro de muchos años alguien pronuncie su nombre, ¿qué le gustaría que se recordara de usted?Que siempre se lo pasó bien conmigo. Si la gente ha disfrutado y se ha reído, con eso me doy por satisfecha.Todos vivimos con una máscara para sobrevivir. ¿Hay momentos en los que usted también necesita dejar de ser el personaje para volver a ser simplemente Soledad?Todos los días. Si alguien me reconoce por la calle, estupendo; y si no, mejor todavía. Me gusta hacer una vida normal. No tengo ninguna necesidad de estar todo el tiempo interpretando un papel. Eso agota muchísimo. También quiero estar en la sombra.No tengo ninguna necesidad de estar todo el tiempo interpretando un papel¿Hay alguna pregunta que lleve años esperando que un periodista le haga y que nunca llega?Me habría gustado que me preguntaran más por el cine. Creo que podría haber interpretado muchos personajes diferentes, igual que otras compañeras. A veces parece que te encasillan y cuesta salir de ahí. A mí, ni siquiera me ven.¿Qué personaje le gustaría interpretar en el cine?Me gustaría hacer personajes como los que interpretan actrices como Carmen Machi y Blanca Portillo. Mujeres con fuerza, con vida y con humor. A veces parece que, cuando cumples años, solo puedes hacer papeles relacionados con la enfermedad o la despedida, y hay muchas más historias que contar.Para terminar, ¿es feliz?Sí. Si pongo en una balanza las cosas buenas y las malas, ganan las buenas. Tengo una familia maravillosa, salud y sigo haciendo lo que más me gusta. No puedo pedir mucho más.Conforme a los criterios de
Soledad Mallol: "Las Virtudes son ese refugio al que poder volver. Ha sido un regalo"
La actriz, que estrena la obra de teatro 'Las que gritan', conversa se descubre como una mujer soñadora, vulnerable y amante del flamenco.








