02/07/2026 00:05 Actualizado a 02/07/2026 09:52 El gran y añorado Pepe Rubianes tenía un gag de su repertorio dedicado al trabajo que era muy celebrado. Comenzaba alabando su función social y decía que “el trabajo dignifica al hombre, te honra, te realiza, te pule, te abrillanta, el trabajo es la hostia, te pone cachondo…” e iba llevando la broma hasta la exageración más absoluta para terminar lanzando toda clase de exabruptos contra el inventor del trabajo. Y es que eso de ganar el pan con el sudor de tu frente es una frase que hoy no goza de muy buena prensa. La cultura del ocio está cada día más extendida y también la conciliación de la vida profesional y la familiar. La prueba es el informe que ha elaborado la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos y Sociales (SBEES) de Foment con el Instituto Opina que concluye que el salario ya no es lo más importante para elegir un empleo, sino que existen otros condicionantes como el poder disfrutar de más tiempo con la familia. La conciliación prima como elemento más importante a la hora de buscar un trabajo (36,2%) por encima del salario (26,8%) y la flexibilidad de horario y lugar (23,6%).Trabajadores de una empresa agroalimentaria MIKEL MURUZABAL / Otras FuentesEl informe deja claro que en la sociedad española predomina una visión instrumental del empleo. La mayoría (61%) lo concibe como un medio necesario y obligado para poder vivir, aunque hay una parte relevante que también le atribuye una dimensión de vocación profesional (21,3%) y otra de utilidad social (14,7%). La realización personal que supone el trabajo es minoritaria, seguramente porque muchas de las ocupaciones no son vocacionales, sino simplemente necesarias para poder subsistir.En el momento de la jubilación se produce un dato interesante. Hasta 1.200.000 personas de entre 50 y 69 años estarían dispuestas a continuar trabajando más allá de los 65 si su capacidad física se lo permitiera. En el momento de colgar las botas y entrar en el terreno de la jubilación, sigue habiendo un número muy importante de ciudadanos que desean seguir sintiéndose útiles desarrollando algún tipo de trabajo. Y es que, querido Pepe, pese a las bromas, claro que el trabajo dignifica. Y no estaría de más que estuviera mejor valorado en España, para que mejorasen los bajos índices de productividad que existen en el país.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992