Entrevista Chimp�n‘La que se avecina’ convirti� al actor teatral en estrella, pero ha vuelto a su origen y lo disfruta: "En esta carrera hay que saber estar y saber desaparecer para volver a aparecer"Actualizado Jueves,
julio
07:36Antonio Pagudo (Baza, 1977) estar� todo el verano de gira por Espa�a interpretando una versi�n moderna del ‘Ub�’ de Alfred Jarry, ese tirano grotesco, populista, absurdo y pat�tico que los pol�ticos se han empe�ado en mantener vigente desde hace m�s de un siglo. El actor granadino, tras tantos a�os disfrutando del �xito masivo de ‘La que se avecina’, disfruta ahora de un regreso a los or�genes con la ventaja de estar absolutamente consolidado.Lo que era una farsa en ‘Ub� Rey’ se ha convertido en un retrato realista.Los pol�ticos se han empe�ado en meternos a todos en ese l�o y adoptar los c�digos y las formas de contar las cosas de los comediantes, as� que ahora les estamos dando un poquito su merecido. ‘Ub�’ es un cl�sico, precursor del Teatro del Absurdo y fundacional de la pataf�sica, con much�simos seguidores. Nosotros hemos toqueteado un poco la obra original, pero no ha sido necesario hacer grandes cambios para acercarla a lo que est� sucediendo a nuestro alrededor. Si acaso, el lenguaje, pero la actualidad tiene tantos elementos del Teatro del Absurdo que asusta.Es un personaje que exige perder cualquier pudor y sentido del rid�culo.S�, pero como de cintura para abajo todos somos iguales, lo que intento hacer es acercarme al personaje a trav�s de las cosas que me unen a �l para humanizarlo y acercarlo al espectador. Si nos quedamos s�lo con lo malo cuando hablamos de personajes que cambian la historia, dominan el mundo y todos sufrimos las consecuencias de sus actos, no saldr�a nada atractivo para el espectador ni para el ciudadano. Somos humanos, todos vamos al ba�o y todos lloramos.�Imaginas a muchos l�deres pol�ticos actuales llorando?Pues seguro que hasta Donald Trump lo pasa mal y hay veces que piensa que no ten�a que haber actuado as�. Quiz�s me equivoqu�, pero me gusta cambiar la cara a lo que vemos. Creo que esa seguridad que nos muestran p�blicamente esas personas poderosas siempre esconde debilidades y esa es la parte realmente interesante de ellos. Lo que pasa es que ahora siempre estamos fij�ndonos en lo peor del resto y poni�ndonos de mala hostia. Eso me preocupa.�Hemos perdido la capacidad de re�rnos de las cosas?S� y es un error porque la risa es sanadora. Nos lleva a soltar nuestras preocupaciones y nuestros anhelos. No se le da a la risa la importancia que tiene y nos instalamos a vivir en la cr�tica y en estar continuamente enfadados. Perdemos de vista las cosas positivas y acabamos por no hacer lo que todos, como seres humanos, deber�amos estar centrados en lograr: mirar lo que tenemos alrededor e intentar hacerlo un poquito mejor. �No tienes la sensaci�n de que la iron�a se ha perdido?La literalidad reina.Totalmente y creo que eso no nos beneficia como sociedad. Este tipo de espect�culos reivindican el humor inteligente y el derecho a pasarlo bien durante una hora y media. La reflexi�n viene luego, tom�ndose tranquilamente una cerveza o cenando. Es cuando, como ecos, nos empiezan a venir frases del espect�culo que son muy potentes y muy aplicables a la actualidad, desde los pol�ticos, a la obsesi�n con la viralidad, al pasarnos la vida googleando.Tras tant�simos a�os en una de las series m�s populares de Espa�a, �te has tenido que reinventar volviendo a tu origen, el teatro?Claro. Yo me acerqu� a la interpretaci�n a trav�s del teatro. Estudi� Arte Dram�tico en la especialidad de gesto en la RESAD de Madrid. Inmediatamente empec� a trabajar con la compa��a Yllana y, de repente, apareci� el audiovisual sin apenas buscarlo. Empec� a disfrutar de �l y tuve la suerte de clavar uno de los personajes de una de las series m�s longevas e ic�nicas, un papel que est� muy presente en la calle. Eso es lo que me permite hoy liderar un proyecto como ‘Ub�’, que es un orgullo. Eso es una maravilla y s� que viene, en parte, del �xito televisivo.O sea, que no eres de los que se quejan de que un personaje les persigue.Qu� va, un trabajo as� es una bendici�n. Todos esos a�os siendo Javi Maroto me han habilitado para poder hacer un Don Juan en Alcal� o un Shakespeare en M�rida gracias a la repercusi�n que ha podido tener y al cari�o que me guarda la gente. No hay que renegar nunca de los trabajos que te han dado �xito, dinero, libertad y m�s trabajo. Imag�nate que Chaplin te dijera que no quiere hacer m�s lo del bastoncito y el gorrito. Ser�a muy poco inteligente. Antonio Pagudo posa en el Matadero de Madrid.Javier BarbanchoExiste cierto recelo cultureta hacia el actor que se da a conocer en una serie popular. Totalmente, pero es m�s fuera de la profesi�n que dentro. Cuando has conseguido conectar tanto con la gente, algo has hecho bien. Adem�s, hay que contemplar esto como una carrera de fondo. Recuerdo que, cuando estuve en ‘Cu�ntame’, Imanol Arias siempre nos dec�a que esto es muy largo, hay que saber estar y hay que saber desaparecer para volver a aparecer. As� que a m� no me genera ning�n conflicto hablar de ‘La que se avecina’ y que me sigan preguntando por ello. Es algo de lo que estoy orgulloso porque si durante 11 a�os y 156 cap�tulos pude estar defendiendo un personaje es que hice un buen trabajo.�Y por qu� saliste de la serie?Porque lleg� el momento y no es un drama. Siempre he afrontado esta profesi�n como una alegr�a. Se cumpli� una etapa y llegaron otras maravillosas. Volv� a enganchar con el teatro, me acerqu� al cine y no echo de menos aquello. Me muevo mucho por instinto. Cuando me llega una propuesta, no miro s�lo c�mo va a salirme econ�micamente, tambi�n lo que me nutre a m� y a d�nde me puede llevar. Estoy en un momento en el que se me valora para hacer muchas cosas que me molan y voy a intentar aprovechar el tir�n para hacer todos los grandes personajes que pueda.Surfear la ola buena.S�, porque tambi�n me he comido las malas y en cualquier momento pueden volver. Para m�, el mayor lujo de esta situaci�n es poder elegir si los miedos y las preocupaciones de otras �pocas m�s flojas. La clave es mantener tu cabeza sana, pensar que cuando cambias de escenario no es malo y ser consecuente contigo mismo. Sobre todo, no rallarte. Por ejemplo, yo estoy rozando los 50, pero no los aparento y entiendo que, aunque me encantar�a, no puedo empe�arme en interpretar papeles de mi edad cuando ni siquiera yo mismo me veo as� en el espejo. Ya llegar�n.Es gracioso porque suele pasar lo contrario: actores de 50 haciendo los mismos personajes que con 30.[Risas] Totalmente. Lo suyo ser�a ir avanzando con tu edad, pero a m� esta profesi�n me mantiene joven, activo y me quita a�os, aunque ya lo noto en mi cuerpo. No tanto en la mente porque vuelvo a sentirme como un ni�o jugando.Para llevar tantos a�os en el primer plano, se sabe muy poco sobre ti fuera del plano puramente profesional. �Te has escondido a plena vista?Es m�s f�cil de lo que parece [risas]. Es que las pocas veces que me ha tocado un pico de atenci�n no me he sentido c�modo. Por ejemplo, hace poco me pas� en el festival de M�laga algo que nunca hab�a pensado que me pudiera pasar. Acababa de llegar a la clausura, iba a entregar un premio, estaba muy contento de estar all� y en la alfombra roja me enter� de la muerte de Gemma Cuervo, con la que trabaj� tantos a�os, cuando un periodista me pregunt�. Me bloque� y mi reacci�n se convirti� en objeto de debate. Que si bien, que si mal, que si muy fr�o, que si es un falso… En realidad, es el momento en el que m�s yo mismo he sido delante de una c�mara porque no hab�a ni un atisbo de personaje. Fue algo completamente visceral, unas declaraciones absurdas que no nac�an de una reflexi�n sino de todos los sentimientos que se me agolpaban y se lio.�Te afect� mucho?S�lo pensaba que, por favor, esto no me pase m�s. Fue alucinante porque durante la tarde me empezaron a decir que el v�deo llevaba 2 millones de reproducciones y todas esas cosas. No daba cr�dito a lo que estaba sucediendo. Ya no solo el shock de la muerte de una amiga, sino el juicio que se me estaba haciendo en redes. No me gusta ese juego y por eso me he mantenido al margen todo lo que he podido.









