Esa Espa�a nuestraEl c�mico y actor, siempre vinculado a movimientos de izquierdas, aboga por el entendimiento: "Dir�n que me he hecho conservador. No lo creo, pero prejuzgaba demasiado"Actualizado Domingo,
mayo
23:29Un d�a de finales de los 80, Pepe Viyuela (Haro, 1963) se plant� en TVE con una silla plegable y se hizo famoso. As�, sin m�s. A partir de ah�, el payaso (de vocaci�n) fil�sofo (de carrera) compagin� un �xito popular con "bastante basura" y un personaje eterno, el Chema de ‘A�da’, con la faceta de prestigioso actor teatral. Es esta segunda la que le situar� este verano como uno de los principales reclamos del Festival de M�rida, donde el cl�sico ya es �l, que ha acudido en nueve ocasiones. Interpretar� ‘Tim�n de Atenas’, un personaje que no puede ser m�s apropiado para esta serie de entrevistas.Tim�n es un hombre que parte de una fe inquebrantable en las personas, pero le decepcionan y acaba convertido en un mis�ntropo. �Tendemos a eso como sociedad?Lo noto a mi alrededor y es una evoluci�n que yo intento evitar porque es verdad que, a menudo, acabas el d�a y tienes que sentarte a reflexionar sobre si est� bien la ira que te embarga o conviene matizarla y atemperarla. En el fondo, tu ira contribuye a que haya m�s e intento no caer en eso, pero a veces es dif�cil. No he llegado a los l�mites que alcanza Tim�n y espero no llegar nunca, pero me enfado mucho con el mundo que vivo y, tambi�n, conmigo y con mis reacciones. �Somos un pa�s cabreado?Estamos muy cabreados y, adem�s, hacemos poco por no estarlo. No es s�lo Espa�a, es el mundo. Parece que el cabreo se ha convertido en un plus, en un valor: "�Tengo derecho a cabrearme!". Vale, pero a lo mejor hay otras formas mejores de reaccionar ante las cosas. La ira es un impulso muy primario y con los impulsos primarios llegamos a pocos sitios. Se ha impuesto en la sociedad esa idea de "yo voy a decir lo que pienso y me da igual el resto" que nos hace un flaco favor. No todo ha de decirse ni hay que mostrarse tan agresivo y tan brutal. Conviene volver a la reflexi�n, a la calma y a expresarse con mesura. Todo se puede decir, pero no de cualquier manera.�Cu�ndo crees que se empez� a torcer todo? Es un an�lisis muy poco meditado, pero, ahora que me lo preguntas, quiz� empez� a torcerse todo cuando cay� el Muro de Berl�n, en el 89. Hasta entonces, el mundo estaba dividido en dos ideolog�as contrapuestas, que hab�an tenido una Guerra Fr�a tremenda y terrible, pero se hab�an atemperado la una a la otra. El capitalismo a�n no campaba a sus anchas. Al caer el Muro, empieza a fraguarse este mundo pretendidamente libre, consumista e hiperliberal que estamos viviendo. El capitalismo ya no tiene por qu� tener freno, ancha es Castilla, desregulemos todo, evitemos lo m�s posible los impuestos y permitamos que las empresas gobiernen sobre los Gobiernos y manejen el mundo. �Hay vuelta de hoja?Estoy convencido de que s�. Si no, no tendr�a nietas, estar�a apagado y no sonreir�a. Quiero pensar que el ser humano vive ciclos y convulsiones y que nos daremos cuenta, como sociedad, de que el camino en el que ahora estamos instalados s�lo nos lleva a la pura destrucci�n y habr� una vuelta a la cordura y se abandonar� este camino hacia el suicidio colectivo.Para saber m�s�C�mo has logrado que convivan con �xito el payaso y el actor cl�sico?Por un lado, he intentado hacer lo que me apetec�a, no someterme a determinados dictados sobre lo que deb�a hacer y me ha salido bien, pero afirmar eso es un exceso de vanidad porque muchas veces he cogido trabajos s�lo porque ten�a una familia y hay que comer. He tenido suerte porque no me han marcado excesivamente de una forma negativa, pero he hecho cosas muy feas, muy malas, horribles... Eso s�, he aprendido con todas y me he ido formando. El teatro era mi vocaci�n inicial y aunque luego vino la televisi�n, que me dio una popularidad tremenda y me hizo ganar dinero, siempre he intentado cimentar mi carrera en la escena m�s que en las pantallas.El guerracivilismo espa�ol no es s�lo pol�tico, tambi�n lo hay cultural: el prestigio contra lo popular. T� no has tomado partido y has funcionado en ambos lados.Con la cultura, como con la pol�tica, es muy f�cil caer en el manique�smo y situar lo malo y lo bueno, lo blanco y lo negro, olvidando esos grises entreverados que son much�simo m�s interesantes. Frente a ese enfrentamiento constante, lo mejor es la mirada y el encuentro directo. Frente a las redes sociales y con los medios de comunicaci�n tan polarizados, lo que tenemos que hacer los ciudadanos es salir a la calle, entrar en el bar y hablar con cualquiera, independientemente de que intuyamos que no tiene nada que ver con nuestra cuerda ideol�gica. Precisamente, con esos m�s. Acercarnos y hablar, no sermonear. La revoluci�n hoy es volver a hablar con el que piensa distinto y, sencillamente, compartir puntos de vista. Es la �nica manera de disolver esta polarizaci�n porque cuando te encuentras cara a cara con la gente ni eres tan violento ni tan cerrado. �T� lo haces?Me lo he propuesto muy en serio. Vamos con muchos prejuicios por la vida y ni los rojos somos tan malos ni, probablemente, la gente que consideramos de ultraderecha no tenga algo que aportarnos. Cada vez me doy m�s cuenta de que cuando he estado enclaustrado en mis ideas y cerrando los ojos a otra realidad es cuando he sido incapaz de entender al pr�jimo. Me parece que hay que volver a abrir las ventanas al di�logo y a la diferencia. Tenemos que convivir y en este momento se dialoga poco en la calle y en las instituciones. Dir�a que menos, incluso, en las instituciones.En efecto. De hecho, es en la pol�tica donde empieza el agua a bajar contaminada y contagiar a los ciudadanos. Si lo llamamos Parlamento, es por algo. Volvamos a parlar, volvamos a hacer que esa sea la casa de la palabra y del di�logo. Y los medios de comunicaci�n necesitan bajar un poco el tono, reflexionar m�s, ir a la neurona en vez de a la v�scera, exponer argumentos m�s que pu�etazos y escupitajos. Yo es lo que estoy intentando hacer personalmente porque en determinados momentos me he visto, y me sigo viendo, muy virulento y no me gusta cuando me veo as�.�Te hab�as radicalizado demasiado? M�s que radicalizarme en mis puntos de vista, me he radicalizado en la percepci�n que tengo sobre los que no piensan como yo. Es decir, prejuzgo demasiado. Luego, por mi trabajo, voy constantemente a ayuntamientos donde trato con gente que s� que no piensa como yo y no les caigo bien y, aun as�, trabajamos juntos y despu�s de cinco minutos hablando nos damos cuenta ambos de que el otro no es un bicho. Soy una persona que opina diferente, pero me puedo tomar un caf� agradable con ellos.Siempre te has posicionado abiertamente a la izquierda, �te ha pasado factura a nivel laboral?Nunca me he encontrado con graves problemas. He tenido alg�n veto en sitios muy concretos por ser de izquierdas, pero han sido pocos y anecd�ticos. De hecho, nunca he dejado de trabajar. No puedo decir que vivamos en un pa�s donde se castigue laboralmente de manera general el posicionamiento ideol�gico. He trabajado sin problemas con muchos ayuntamientos y Comunidades que est�n gobernadas por la derecha. Ser�a injusto decir que me han censurado por dos casos sueltos, no me voy a victimizar.Vayamos al principio. �C�mo fue tu repentino salto a la fama?La gente a menudo cree que fue con mi aparici�n en el ‘Un, dos, tres’ porque es siempre el programa que m�s se recuerda, pero en realidad fue antes. En el 87 y el 88, a�n no hab�a privadas y salir en La 1 te cambiaba la vida. Primero hice all� ‘Caj�n Desastre’, con Miriam D�az-Aroca, que fue el infantil que sustituy� a ‘La Bola de Cristal’ y, luego, ‘�Pero esto qu� es?’, que fue el que me dispar�. Probablemente hoy ser�a imposible que un payaso se hiciera tan famoso, pero entonces un viernes por la noche en La 1 te ve�an 12 o 13 millones de personas. En tres semanas me hab�a convertido en alguien muy popular que pas� de salir tan tranquilo por la calle a que todo el mundo le se�alara.�C�mo lo llevaste?Me pill� de golpe, me atropell� y me hizo sentir muy, muy, muy fr�gil. Tuve miedo. Y luego un gran agobio: "�Qu� pasa ahora? �C�mo voy a mantener esto?". Las expectativas fueron lo m�s dif�cil, que la gente me dijera por la calle: "�Qu� gracioso, t�o! Sigue as�". Y yo pensaba: "Esto ha sido casi una loter�a, he llegado aqu� por casualidad. Me han llamado para hacer un programa y ha funcionado, �pero qui�n me garantiza que el siguiente tambi�n lo haga?". Y justo pas� lo que te comentaba antes, hice muchas cosas muy feas y muy malas precisamente por tener que cumplir con unas exigencias televisivas. Se me acab� el material que llevaba a�os trabajando en salas y en la calle, no ten�a m�s ideas ni tiempo para pensar y me dej� llevar por ese cualquiercosismo: "Sal y haz lo que sea". �Te pas� factura?S�, claro. Lo pagu� al cabo de unos a�os porque la gente no es tonta. Los sketchs con los que empec� en televisi�n se hab�an ido cociendo poquito a poco. El de la silla plegable, el de la escalera, el de la guitarra, el de la chaqueta… Los que recuerda la gente. Pero se acabaron, ten�a que crear nuevo contenido a un ritmo imposible y llega un momento en el que no te sale nada bueno y lo que haces es basura. Hice mucha mierda y, l�gicamente, cada vez me llamaban menos porque era peor.Luego volviste al mainstream a lo grande con ‘A�da’.S�, eso fue una locura y a m� me vino muy bien. Ven�a de una �poca en la que solamente hab�a hecho teatro y alguna cosa muy menor en televisi�n. En 2004 aparece esta serie que nadie pensaba que iba a funcionar y pega el zambombazo. No s�lo eso, porque un zambombazo no te garantiza una continuidad, pero es que estuvimos diez a�os con un �xito tremendo y, desde que se acaba en 2014 hasta hoy, se ha seguido viendo much�simo en plataformas. Acabo de pasar por una plaza y unos chavales que sal�an del instituto han empezado a llamarme: "�Chema! �Chema!". Voy a ser Chema, el de ‘A�da’, toda la vida y me encanta.Vamos con un cl�sico: ‘A�da’, con tantos chistes xen�fobos y machistas, no se podr�a hacer ahora.Probablemente no, pero eso no es malo. Hay cosas que eran excesivas y es algo bueno que ya no se digan. ‘A�da’ no fue el top de la libertad ni de la creatividad, fue una serie muy graciosa, que funcion� muy bien y que tiene cosas que hemos entendido que est�n mal. Eso es positivo como sociedad. A lo mejor no podemos hacer hoy ‘A�da’ tal y como era, pero podemos hacer otra cosa que sea a�n mejor. Muchas veces se sobrevalora eso de decir lo que te d� la gana. Hay determinados usos del lenguaje que no es que est�n prohibidos, es que hemos aprendido que no hacen falta. Es como el cine del destape, cuando aquello era a desnudarse y follar todo el mundo en pantalla. Ten�a sentido en un momento que se sal�a de una represi�n profunda, pero hemos madurado como sociedad y ya no nos hace falta tanto culo y tanta teta. Lo mismo cuando Telecinco era ‘Teleteta’. Esa televisi�n ya no se puede hacer… y menos mal.Muchos entrevistados en esta secci�n hablan de la �poca de la Movida como protagonistas, pero t�, como saltaste a la fama ya en los 90, la viviste como ciudadano, un estudiante en Madrid. �Fue algo tan extendido en la ciudad como se cuenta?Puede que para quien viviera en el centro lo fuera, pero yo era muy pueblerino, viv�a en las afueras, estaba estudiando Filosof�a en la universidad y ten�a muy poco dinero. La �nica vez que fui a Rock-Ola fue en la celebraci�n de unos compa�eros de la mili que se licenciaban. Admir� mucho a Tierno Galv�n, pero lo viv� todo desde fuera, leyendo los fanzines y escuchando a los grupos musicales. No era carne de Movida, ni siquiera en la ropa o en los pelos. Yo era un pardillo absoluto.Eres licenciado en Filosof�a.Tampoco es para tanto. No le vamos a sacar punta a eso porque yo si vieras mi expediente acad�mico, te dar�as cuenta de que era bastante mediocre. Lo que pasa es que la filosof�a me fascinaba, a�n lo hace, pero me da para estudiarla y disfrutarla, no para desarrollarla.Ahora que cumple 50 a�os, �qu� balance haces de la Transici�n, tan discutida �ltimamente?Yo he sido muy cr�tico y muy radical con la Transici�n, porque cuando eres joven te toca serlo, pero he cambiado de idea. Mucha gente dir� que me he hecho conservador. No lo creo, puede ser, pero tampoco tengo ning�n pudor en decirlo. Habiendo vivido aquello y viviendo lo que estamos viviendo ahora, agradezco por encima de todo que se decidi� hablar e intentar entenderse con los que pensaban radicalmente distinto y eso fue lo que permiti� establecer la democracia. Cuando tenga que contarle la Transici�n a mi nieta, lo har� desde el punto de vista de que la situaci�n era muy jodida, hab�a mucha prisa por un lado y mucho deseo de acabar con cualquier atisbo de libertad por otro y se encontr� un camino que, a lo mejor, no fue perfecto, pero est�bamos en una monta�a que no conoc�amos, hab�a que sobrevivir a una tormenta y se lleg� al refugio. A lo mejor no era el camino ideal, pero se lleg�.�Qu� crees que se pudo hacer mejor?Hay cosas que est�n todav�a pendientes, especialmente la Justicia porque fue el �nico palo que se dej� sin tocar. Pero, vamos, se lograron cosas dificil�simas. Ten�amos un Ej�rcito recalcitrantemente salvaje y fascista y se acab� con eso. Visto desde hoy, valoro positivamente todo aquel proceso. En aquel momento yo era muy joven, muy radical y quer�a m�s. Creo que es lo que nos tocaba entonces, ser el contrapeso a esa otra Espa�a que buscaba el inmovilismo, pero los pol�ticos encontraron el equilibrio y creo que hoy vivimos en un pa�s bueno. �Se puede ir a mejor? Claro, siempre se puede, pero es que la democracia no es un estado que se alcance y ya no lo no lo pierdas, tenemos que estar luchando por ella constantemente.La radicalizaci�n de la juventud de ahora va en muchos casos en la direcci�n contraria a la vuestra, hacia la extrema derecha.No soy polit�logo ni soci�logo ni una persona demasiado inteligente, pero creo que no se trata de algo propiamente espa�ol sino de una corriente internacional ultra que nace en ese momento del que habl�bamos antes, la ca�da del Muro de Berl�n, y empieza a radicalizar hacia posturas neoliberales y ultracapitalistas que intentan romper todas las normas de convivencia, acabar con lo social y que el libre mercado campe a sus anchas acabando con la sanidad p�blica, la escuela p�blica y lo que se le ponga por delante. Esos mensajes populistas son muy f�ciles de transmitir a los j�venes, sobre todo porque la extrema derecha mundial fue muy h�bil para apropiarse de las redes sociales. La izquierda se dej� ganar esa partida y lo est� pagando. Creo que la mayor�a de esa juventud que est� arrim�ndose a la extrema derecha es una juventud despolitizada, que ha le�do poco, no se ha formado y, que me perdonen por decirlo, creo que tiene una ignorancia absoluta.�No crees que tambi�n se les ha fallado como generaci�n, que la realidad social, laboral y vital que se han encontrado no es la que se les prometi�?S�, eso es as� y creo tambi�n que a los mayores nos falta escucha y generosidad con respecto a los j�venes. Les estamos dejando un mundo muy complicado, especialmente en el tema de la vivienda, y de ah� vienen muchos males y mucha radicalizaci�n porque la miseria no suele ser buena compa�era ni buena consejera. Te radicaliza profundamente. Entonces, si se encuentra alguien insatisfecho con lo que hay con un discurso facil�n que te promete un cambio, aunque sea mentira, te lanzas hacia ellos. Tenemos que lograr hacer ver a esos j�venes que les empujan a culpabilizar a otros que tambi�n son v�ctimas. �Te refieres a la inmigraci�n?Principalmente. Echar la culpa a la inmigraci�n de los problemas de Espa�a es un insulto a la inteligencia. No hay un dato que lo respalde, pero son discursos facilones: "�Sabes qui�n te est� quitando el trabajo? �Sabes qui�n te est� ocupando las viviendas? �Sabes por qu� no hay citas m�dicas? Porque todo est� lleno de inmigrantes". Saben que es mentira, pero funciona porque es mucho m�s sencillo que hablar de inversi�n, de intervenci�n en los mercados o de derechos laborales.�C�mo valoras tu paso por la pol�tica, donde colaboraste con Podemos a finales de la pasada d�cada?Creo que el ciudadano ni puede ni debe escapar de la pol�tica. No es algo cuyo ejercicio pertenezca solamente a los que se dedican a ella profesionalmente, sino a todos y cada uno de nosotros. Desde que nos levantamos est�s haciendo pol�tica, viendo c�mo funcionan los medios de transporte o c�mo est� el precio de la vivienda y pensando qu� hacer para mejorarlo. Nunca he pertenecido a ning�n partido, ni siquiera a Podemos aunque fui muy cercano, pero siempre he pensado que la pol�tica es esa sustancia en la que todos nadamos y no puedes escapar de ella. De todos modos, nunca he querido hacer carrera pol�tica, creo que no servir�a para nada, ni para ser concejal ni alcalde ni consejero ni, por supuesto, ministro. Soy un in�til para eso, no s� gestionar ni la econom�a de mi propia casa. Adem�s, no s� si ser�a capaz de aguantar la presi�n que supone ser pol�tico. Habl�bamos antes de los pol�ticos de la Transici�n. Madre m�a, �c�mo pod�an aguantar ah�? �Sacando un pa�s contra viento y marea con millones de ciudadanos dependiendo de ellos? No es equiparable a la presi�n de los de ahora, creo.No, pero sigue siendo un trabajo de enorme responsabilidad. Entonces, mi paso por la pol�tica, el que pienso seguir manteniendo toda mi vida, es el de alguien que cree que tiene el derecho y el deber de opinar sobre las cosas.�Te decepcion� la evoluci�n de Podemos?No s� si es decepci�n la palabra, pero s� sent� desilusi�n al ver que aquello se desinflaba, que el desacuerdo primaba sobre los consensos y que se acabaron reproduciendo, en un partido que criticaba lo establecido, los mismos problemas y los mismos males que en los partidos pol�ticos a los que estaba combatiendo. Me desilusion� much�simo y me da mucha pena que haya acabado as�.Nos dirigimos, de nuevo, a unas elecciones en las que la izquierda del PSOE es un caos. Y Pedro S�nchez, que es muy listo, lo aprovecha con la apelaci�n constante al voto �til: "�Vais a votar a ese marem�gnum extra�o que es incapaz de ponerse de acuerdo ni en las siglas o a m�, que soy el �nico freno posible a la derecha?". La diversidad de opiniones de la izquierda es riqueza desde un punto de vista idealista y una ruina desde el punto de vista pr�ctico.�Fallaron los l�deres? Pablo Iglesias se apart� siendo vicepresidente e ��igo Errej�n acab� dimitiendo entre esc�ndalos.En su momento confiaba mucho en Podemos y en sus l�deres, pero no fueron lo que parec�an. No puedo decir que Pablo Iglesias me haya decepcionado. Sufri� un acoso brutal y, cuando te dan tantas hostias, entiendo que decidas que no puedes m�s. No puedo decir eso de Errej�n, que est� metido en un l�o muy gordo a�n por resolver judicialmente, pero antes ya reconoci� que se hab�a perdido y es un cad�ver pol�tico.Mientras la nueva pol�tica se descompon�a, PSOE y PP han revivido el bipartidismo, pese a que estos d�as hemos tenido a ambos partidos involucrados en grandes juicios. �Est� Espa�a abocada a la corrupci�n pol�tica? No. Yo creo que tiene arrrglo y est� en poner las cartas sobre la mesa. La corrupci�n va a existir siempre, asum�moslo, lo que tenemos que generar son mecanismos para que los que tienen la mano larga y quienes los compran paguen por ello tan duramente que deje de compensarles el riesgo. No hay que ser ingenuos, el ser humano, y vuelvo a Tim�n de Atenas, necesita control. Si no, se despendola y muchos no son capaces de resistir las tentaciones. Por eso hay tantos que tienen una carrera pol�tica y de poder muy larga y acaban creyendo que tienen derecho a todo y la impunidad les acompa�a. Tenemos al Rey em�rito como ejemplo m�s claro de esto. Es fant�stico su caso porque �l a�n no ha entendido qu� ha hecho, por qu� no le quieren todos los espa�oles, con todo lo que �l ha hecho por ellos. Cuando tienes tanto poder, no te ves con claridad a ti mismo.�Qui�n ser�a el Tim�n de Atenas actual?Donald Trump. Un ser destructivo y que odia a la humanidad. Solamente se quiere a s� mismo, no admite a los que no piensan como �l y los pobres le dan asco. Si pudiera, acabar�a con ellos; lo est� intentando, de hecho. �Llevamos todos un Tim�n dentro?Un poquito, pero hay que evitar llegar a convertirse en �l. Todos nos metemos a menudo en la cama pensando que vaya mierda de mundo y que ma�ana lo mandas todo a tomar por culo. Hay que frenar eso y para ello hay que reflexionar, pero tambi�n hablar y relacionarnos con los dem�s, darnos cuenta de que somos absolutamente imperfectos y de que, por ello, necesitamos ayuda. �Para qu�? Para no robar, para no delinquir, para no defraudar, para no abusar de nadie, para no ser ego�stas... Tenemos esa tendencia, somos seres invasivos y territoriales, tenemos miedo del que llega nuevo y nos puede quitar cosas, queremos rapi�ar constantemente. Tim�n de Atenas cae en todo eso y es el faro de lo que no debemos llegar nunca a ser.�Lo lograremos?Ahora estamos en una etapa muy oscura y muy ego�sta, pero creo que todav�a somos capaces de generar medios de control para no permitir que la democracia se nos escape de las manos y recordar que juntos somos mejores. Quiero ser optimista porque, adem�s, me parece que tengo la obligaci�n de serlo. Todos la tenemos.









