Nacido un 15 de agosto, leonino de pura cepa, Juan Gil Navarro maneja su discurso con paciencia, piensa lo que quiere decir y lo que prefiere callar. Huye del atolondramiento, es enemigo de los apuros y mantiene un espíritu rebelde, sin planes de abandonar el fuego sagrado y conserva la pasión por un oficio que aprendió a amar desde muy chico, primero en actos escolares, luego en sus estudios como adolescente y después en sus primeros trabajos como veinteañero.
Desde su debut en “Montaña rusa, otra vuelta”, la televisión supo sacar provecho de su presencia actoral. “La Leona”, “Floricienta”, “Lalola”, “Vidas robadas”, “Graduados”, el bigamo de “100 días para enamorarse” y el empresario teatral Horacio Hills de la segunda temporada de “Argentina, tierra de amor y venganza”, cimentaron su popularidad, un prestigio bien ganado y una trayectoria destacada en la que dio rienda suelta a todos sus recursos interpretativos.
El estreno de la adaptación teatral de “Misery”, el clásico de Stephen King, posibilita el encuentro de Juan Gil Navarro con NOTICIAS, una charla entusiasta, al aire libre, café de por medio.
Noticias: Te llamás Juan Manuel, ¿tus viejos te pusieron el nombre por Fangio?
Juan Gil Navarro: Es una buena pregunta, pero no (se ríe). En realidad, me iban a poner otro nombre. A mi vieja le gustaba Alejo por un pintor que se llamaba Alejo Vidal Cuadros, pero mi viejo no quería saber nada, al final tuvieron que negociar, así que fue Juan por mi abuelo materno y Manuel por mi papá. Era una época de nombres compuestos… ¡y también me tocó un apellido compuesto!







