En dos décadas y media, la población de Cataluña ha crecido en dos millones de personas, con todos los retos administrativos y económicos que de ello se derivan. No se trata de un tema menor, se trata de un incremento sostenido en el tiempo que solo ha encontrado dos frenos que han estancado este crecimiento temporalmente durante los años posteriores a la crisis de 2008 y la pandemia de 2020.A día de hoy, el producto interior bruto por persona de la región acompaña este crecimiento incluso de mejor manera que en España y la media de los países europeos; y se convierte en una de las seis métricas clave para comprender la posición que tiene Cataluña en el entorno europeo. Según datos del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat), el PIB per cápita de la comunidad autónoma durante 2024 –últimos datos disponibles– se situó en los 43.810 euros según su poder de paridad de compra (PPC), una métrica que ajusta el resultado al coste de la vida local de cada zona, lo cual permite harmonizar diversos resultados y comparar el poder adquisitivo de los habitantes de dos regiones con recursos diferentes.

Si bien este resultado no concluye directamente que los catalanes tengan un mayor nivel de vida, sí que muestra una productividad por habitante superior a de España (36.400 euros) o Europa (39.900 euros), aunque se quedaría aún por debajo de comunidades como la de Madrid. Según las últimas estadísticas del INE, su PIB per cápita estaba cifrado en 44.755 de euros, aunque cabe apuntar que en la misma estadística, el valor de Cataluña se reduce hasta los 36.400 euros.