El crack del ladrillo, la consolidación fiscal, la época de recuperación, el impacto del Covid y la expansión post-pandemia. Son las cinco grandes etapas que ha atravesado Cataluña (y sus finanzas públicas) desde el año 2003. En este periodo, el gasto público de la Generalitat ha experimentado diversas fluctuaciones aunque, en términos acumulados, sobresale una clara tendencia alcista que ha llevado el gasto total no financiero hasta su máximo en la serie histórica. Según datos oficiales de la Generalitat, este indicador alcanzó en 2025 los 42.894,90 millones de euros, casi tres veces más que en el año 2003 [ver gráfico].Este inusitado crecimiento no se ajusta al rápido aumento de la población. Pese a que Cataluña ha afrontado un boom demográfico desde la pandemia, atribuible fundamentalmente a la inmigración, este ha sido menos explosivo que el gasto corriente. Así, entre 2003 y 2025 el número de catalanes ha pasado de 6.558.740 a 8.124.126 ciudadanos. El documento del Departamento de Economía y Finanzas, Evolució de les despeses de la Generalitat de Catalunya (2003-2025), constata esta dinámica: "El gasto corriente primario (sin incluir los intereses de la deuda) se sitúa en el año 2025 en los 4.845 euros por habitante, el máximo histórico. El crecimiento de este gasto, con un 149,3%, se ha situado por encima del crecimiento de la población, con un 23,9%, que se ha incremento en 1.565.386 personas desde 2003".