Otra vez se ha vuelto a repetir. La inversión del Estado en Catalunya se ha mantenido en niveles de ejecución presupuestaria muy bajos otros dos años, en el 2024 y en el 2025, en relación con el peso en el producto interior bruto (PIB) y en la población de España. No importa quien gobierne en Madrid, ni tampoco en Catalunya. La insuficiente inversión pública en Catalunya se ha convertido ya en un factor crónico que perjudica al bienestar, la calidad de vida, la atención sanitaria y social, la educación y las comunicaciones de los ciudadanos, entre otros muchos servicios públicos, así como a la competitividad de las empresas y a la creación de empleo. Nadie, hasta ahora, ha sido capaz de resolver ese déficit inversor. Solo durante los años previos a la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 el flujo inversor del Estado llegó a la proporción que le corresponde a Catalunya en función de su dimensión econó-mica y de su volumen de población.La gran cuestión pendiente es ver qué hay que hacer para resolver ese déficit crónico. La sociedad civil de Catalunya y todas sus instituciones económicas y sociales claman para que la situación se resuelva. El problema es político pero también, sobre todo, de ineficacia administrativa, tanto en la Administración central como en la Generalitat y los ayuntamientos catalanes.Mientras se mantenga el agravio inversor comparativo con respecto a Catalunya, sea de quien sea la mayor parte de culpa, difícilmente se podrá combatir la desafección de los catalanes con respecto al Estado. Existía la esperanza de que la presencia de Pedro Sánchez en la Moncloa y de Salvador Illa en la Generalitat haría el milagro de coordinar bien las dos administraciones para que el flujo de inversión funcionase como es debido, pero tampoco se ha conseguido. Ambos líderes socialistas deben demostrar que son capaces de garantizar a Catalunya la inversión del Estado que le corresponde y deben hacerlo antes de que acabe la presente legislatura. Les queda poco tiempo.El nivel de la ejecución presupuestaria se queda en mínimos otra vez (8,6% del total) en el 2024 y el 2025Catalunya, en concreto, solo recibió el año pasado el 8,6% de toda la inversión que el Estado ejecutó en el país y que se puede regionalizar por comunidades autónomas, según los datos de la Intervención General del Estado (IGAE) que el Ministerio de Hacienda ha enviado a los grupos parlamentarios. Este porcentaje fue menos de la mitad del peso de Catalunya en el conjunto del PIB español (el 19%) y también está lejos de su peso en la población española (el 17%).La inversión ejecutada en Catalunya en el año 2025, en cifras absolutas, fue de 1.321 millones de euros. Esta cifra es ciertamente un 28,5% superior a la del 2023, último año con presupuestos del Estado aprobados, aunque ha caído un 6,2% por debajo de la de 2024, cuando fue de 1.409 millones de euros, equivalente al 10,8% del total de inversión.Madrid, en cambio, consiguió el doble de inversión real del Estado que Catalunya en el 2025, con 3.218 millones gastados. Pero también se invirtió más en la Comunidad Valenciana (1.738 millones), Andalucía (1.620) y Galicia (1.580). Todas esas comunidades, paradójicamente, a diferencia de Catalunya, tienen gobiernos que no son del mismo signo político que el Gobierno central. La economía y la política, en las relaciones entre Catalunya y el Estado, tienen una especial relevancia. Para los ciudadanos, visto lo sucedido hasta ahora, esta situación es del todo incomprensible porque no se aplica con justicia redistributiva las inversiones del Estado.Es urgente determinar y exigir responsabilidades por el crónico colapso inversor en CatalunyaHay que recordar que las diferencias están en las inversiones que se ejecutan y no en las que se presupuestan. Sobre el papel se puede asignar a Catalunya lo que le corresponde pero luego, en la práctica, ni los proyectos se realizan a tiempo ni llega el dinero que debería llegar. Volvemos a recordar que en junio del 2021 el Gobierno central y la Generalitat acordaroncrear una comisión bilateral para analizar las causas de la baja inversión pública en Catalunya, pero no se ha informado todavía públicamente de su trabajo. Lo que habría que hacer es llevar a cabo una auditoría sobre cada inversión presupuestada, detectar las razones por las que no ha sido ejecutada, exigir las correspondientes responsabilidades políticas y/o administrativas y adoptar las medidas necesarias para que pudiera llevarse a cabo lo antes posible.En cualquier caso, el dinero correspondiente de los proyectos no ejecutados debería acumularse en un fondo de rescate para que no se perdiera. También se propuso, pero esta iniciativa tampoco se ha llevado a cabo. Todo ello plantea la necesidad de una urgente exigencia de responsabilidades políticas y administrativas a quien corresponda. Es mucho lo que hay en juego.