El Banco de Espa�a plantea reducir las restricciones urban�sticas, impulsar la construcci�n industrializada o mejorar la capacitaci�n de los trabajadores del sector.Ignorar los problemas, plantear diagn�sticos equivocados y ejecutar recetas que no atacan las causas, sino los s�ntomas, habitualmente suele conducir al fracaso. Eso es lo que ha sucedido en el mercado inmobiliario, donde la vivienda acumula un d�ficit de 750.000 viviendas entre 2021 y 2025, de acuerdo con los datos del Informe Anual del Banco de Espa�a, una cifra que seguir� increment�ndose hasta los 900.000 inmuebles este a�o. Este d�ficit ha provocado que el precio de la vivienda se dispare m�s de un 50% en este periodo, lo que no s�lo genera problemas sociales y demogr�ficos, como el retraso en la edad de emancipaci�n de los j�venes y el consiguiente freno a la natalidad, sino tambi�n econ�micos. Al evidente l�mite al consumo y al ahorro que implica el creciente porcentaje del sueldo necesario para cubrir el alquiler o la hipoteca, hay que sumar tambi�n el freno a la movilidad interprovincial, que est� llevando a que cada vez m�s trabajadores y parados rechacen ofertas de empleo lejos de su vivienda habitual. Y eso supone un problema, ya que m�s de la mitad de este d�ficit de vivienda se concentra en seis provincias que son, adem�s, las m�s din�micas de Espa�a -Madrid, Barcelona, M�laga, Valencia, Alicante y Murcia-, lo que limita la capacidad de atraer poblaci�n hacia los lugares con mayores oportunidades de empleo y hacia aquellos donde m�s est� creciendo la productividad, gracias a la acumulaci�n de capital humano. Por ello, el Banco de Espa�a plantea reducir las restricciones urban�sticas, impulsar la construcci�n industrializada o mejorar la capacitaci�n de los trabajadores del sector.