El Banco de Espa�a urge a las administraciones p�blicas a coordinar una mejor gesti�n urban�stica y del suelo, ante un d�ficit de 750.000 casas.El Banco de Espa�a se�al� ayer a la vivienda como uno de los principales "desaf�os estructurales de la econom�a espa�ola", e inst� a las diferentes administraciones p�blicas a actuar coordinadamente para encarar el mayor problema sociecon�mico de nuestros d�as. El pa�s, calcula, padece un d�ficit de 750.000 viviendas, lo que ha disparado el precio de compraventas y alquileres. La gravedad de la situaci�n es tal que, m�s all� de instar a dinamizar la gesti�n urban�stica, la liberaizaci�n de suelos y la construcci�n del parque p�blico, el supervisor financiero abre la puerta a limitar los pisos tur�sticos e intervenir -quir�rgicamente- el mercado en las zonas m�s tensionadas."Una pol�tica de vivienda efectiva requiere una estrecha coordinaci�n entre las Administraciones P�blicas competentes para reducir cuellos de botella regulatorios y administrativos en el �mbito urban�stico y en las pol�ticas de suelo, as� como para acelerar y mejorar la ejecuci�n de los recursos p�blicos ya disponibles", reivindica el gobernador del Banco de Espa�a, Jos� Luis Escriv�, en el arranque del informe anual del organismo, que pone el foco en esta ocasi�n en el problema de la vivienda. Para atajarlo, apunta, "las pol�ticas de demanda pueden mitigar en el corto plazo las situaciones de mayor vulnerabilidad", aunque avisa de que "deben dise�arse y evaluarse con cuidado para evitar efectos adversos sobre la oferta de vivienda en el medio plazo".El origen del problema radica en la confluencia de una fuerte demanda y una oferta restringida, lo que ha disparado precios dificultando la accesibilidad a la vivienda. As�, de un lado, el supervisor achaca la fortaleza de la demanda a un enorme dinamismo demogr�fico; las condiciones financieras favorables para los hogares; un crecimiento econ�mico que se traduce en avances sostenidos en t�rminos de empleo y renta de los hogares; y la presi�n adicional que ejerce las viviendas tur�sticas y los no residentes. Del lado de la oferta, a su vez, el supervisor denuncia restricciones en la gesti�n urban�stica y del suelo; la productividad y rentabilidad del sector constructor; y la escasa disponibilidad de mano de obra.El estudio realizado por el supervisor revela un diferencial acumulado entre la construcci�n de vivienda y la creaci�n de hogares es del -3,9% en Espa�a, y nula en pa�ses como Francia o Alemania, reflejando un d�ficit en la creaci�n de vivienda que cifra en 750.000 unidades desde 2021.Otro elemento diferencial es el del escaso parque p�blico de Espa�a, donde tan solo una de cada 65 viviendas es p�blica, frente a referentes como Pa�ses Bajos, donde son p�blicas un tercio del total.El mercado inmobiliario espa�ol es, de otra parte, muy heterog�neo por territorios. Las tasas de crecimiento real de los precios entre 2014 y 2025 respecto a la subida del nivel de vida var�a con fuerza por territorios, con alzas del 5,2% en M�laga, el 4,8% en Madrid, o el 4,7% en Baleares, frente a las ca�das del 1,6% en Zamora, el 1,3% en Soria, o el 1,2% en Teruel o Ciudad Real.Tambi�n var�a por zonas el peso de las viviendas tur�sticas en el mercado de alquiler, que supone ya el 28,9% del total en M�laga; el 12,9% en las Palmas de Gran Canaria; o el 12,1% en Sevilla; frente al 4% en Barcelona, o el 2,8% en Madrid. El porcentaje escala al 44,6% en el centro de ciudades como M�laga o Sevilla.A partir de ah�, el Banco de Espa�a subraya que el esfuerzo para comprar una vivienda crece por encima de la renta de los hogares de forma sostenida desde los a�os 80, periodo en el que la renta ha subido 1,8 veces y la vivienda 3,5. Actualmente, comprar una casa exige 6,8 a�os de salario de media, ascendiendo a 7,5 en el caso de los j�venes y extranjeros, o 10 en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o M�laga. Como consecuencia, desde 2007 el peso relativo de la compra de hogares por parte de los j�venes (18 a 35 a�os) ha ca�do desde el 41% al 22%.Pese a esta escalada de precios, el supervisor concluye que los riesgos para la estabilidad financiera est�n contenidos, dada la mayor solvencia de los hogares y la menor laxitud de las condiciones crediticias, en comparaci�n con el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.El Banco de Espa�a relata que tras aquella crisis se fren� el desarrollo de suelos y la planificaci�n urban�stica. A su vez, el propio sector de la construcci�n, que colaps�, qued� atomizado en peque�as empresas de baja productividad. Adem�s, a pesar del aumento general del empleo, este sector apenas supone el 7% del total de trabajadores, 4 puntos menos que en los a�os previos a la burbuja. As�, la oferta solo cubre el 63% de la demanda de este empleo.En este marco, el propio gobernador del Banco de Espa�a ha instado a los gobiernos con competencias, fundamentalmente el Ejecutivo central y los auton�micos, a coordinarse y colaborar para resolver el problema.Llegados a este punto, el supervisor urge a tomar medidas para incrementar la oferta de vivienda (fomentando la construcci�n industrializada, promoviendo m�s vivienda p�blica asequible), recomendando mejorar la gesti�n urban�stica y de sueloM�s all�, el Banco de Espa�a invita a contener la demanda, limitando por ejemplo los usos no residenciales y vacacionales de las viviendas. El stock propiedad de extranjeros no residentes y los pisos tur�sticos suman 900.000 inmuebles, un 3,3 % del total, ilustra. Finalmente, asume que las pol�ticas de mitigaci�n de la demanda pueden ser efectivas a corto plazo, si bien pide cautela para evitar que acaben da�ando la oferta."El principal riesgo para los mercados financieros internacionales reside en una posible corrección abrupta de los precios de los activos con riesgo en un contexto de incertidumbre y valoraciones elevadas, especialmente en empresas relacionadas con la Inteligencia Artificial", advierte el Banco de España en el Informe Anual 2025, publicado ayer. El supervisor financiero advierte de que la valoración de determinados activos de riesgo siegue siendo "históricamente elevada", como también ocurre con los llamados "Siete Magníficos" (Apple, Nvidia, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla). En este marco, el Banco de España pide cautela al mercado frente a la IA ante el "elevado optimismo sobre su expansión" y "su posible impacto negativo en los sectores más expuestos a esta tecnología".Con todo, el supervisor financiero también ve esta revolución tecnológica como una oportunidad para mejorar la productividad. "Será necesario aprovechar plenamente el potencial de las tecnologías digitales avanzadas, entre ellas la Inteligencia Artificial, como palancas para mejorar la asignación de recursos y fomentar el dinamismo empresarial", dice el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá.La productividad de la economía española sigue lejos de la media de la zona euro, pero la brecha ha comenzado a reducirse de forma consistente desde 2014. La mejora se explica porque el país cuenta cada vez con empresas de mayor tamaño en sectores clave; con el incremento de las inversiones; y la velocidad de maduración de las empresas jóvenes (que triplican tamaño a los cinco años, y solo lo duplicaban a inicios de siglo). Todo, en un entorno de desapalancamiento mejor asignación del crédito bancario, y la proliferación de financiación alternativa, como el capital riesgo.Para seguir atajando la diferencia, sin embargo, el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, insta en su escrito a las administraciones públicas a "abordar las ineficiencias persistentes asociadas al entorno regulatorio" y, "en particular, las derivadas de la fragmentación y la complejidad normativa, que limitan la unidad de mercado y el crecimiento de las empresas más productivas".En este sentido, el supervisor bancario advierte de que esas trabas burocráticas y la heterogeneidad normativa regional "dificultan la expansión geográfica de las empresas", y reclama también una mayor calidad institucional.En su análisis sobre la evolución de las cuentas públicas desde la pandemia hasta ahora, el Banco de España ha detectado que los ingresos públicos han crecido en 3,2 puntos de PIB. Un tercio de toda esta cuantía, unos 17.000 millones de euros, provienen directamente del efecto de la inflación sobre el IRPF ante la negativa de Hacienda a deflactar la tarifa. A su vez, el gasto ha aumentado en 2,5 puntos de PIB en el mismo periodo. Esa evolución, afea, sin embargo, el Banco de España, no ha sido aprovechada para mejorar el porcentaje de deuda sobre PIB, que en 2019 se situaba en el 97,7% y hoy está en el 100,7% (frente al 83,3% de 2019 y el 87,4% de 2025 en el promedio de la Unión Europea). A partir de aquí, únicamente por el efecto del crecimiento del tamaño de la economía esperado, el supervisor estima que la deuda pública caerá hasta el 98,9% del PIB en 2026 y el 97,9% en 2027 (aún por encima del umbral previo a la pandemia. En paralelo, sin embargo, el supervisor avisa de que por primera vez desde la crisis del Covid, España no logrará reducir el nivel de déficit este ejercicio, que cerraría en el 2,4% del PIB en el que también culminó 2025. A su vez, la rebaja esperada para 2027, como consecuencia del crecimiento económico, es de apenas una décima, hasta el 2,3%. El Banco de España advierte, de hecho, de que el gasto público neto se encamina a superar los límites fijados por las reglas fiscales europeas tanto este año como el próximo. El país podría esquivar nuevas medidas de ajuste, eso sí, al haber activado la cláusula de escape del gasto en Defensa, aunque encara ya sin margen las futuras alzas de gasto en salarios y pensiones.