Si la vivienda fuese íntegramente un problema de falta de oferta, el Banco de España no registraría enormes alzas de precios donde la población está cayendo
La vivienda se ha convertido en la principal preocupación de la ciudadanía. Y frente a ello, hay una idea que se repite una y otra vez:
burbuja-inmobiliaria.html" data-link-track-dtm="">que el problema se resuelve construyendo más casas.
A primera vista, los números parecen darle la razón a esta idea. Entre 2021 y 2025, la población en España ha crecido en unos dos millones de personas y cada año se crean más de 200.000 hogares nuevos. Mientras tanto, la construcción de vivienda nueva avanza a un ritmo mucho más lento. La conclusión parece evidente: faltan viviendas, por tanto, hay que construir más.
Sin embargo, esta explicación, aunque suene lógica, no encaja con los datos. Los precios empezaron a subir hace una década, mientras que el fuerte aumento demográfico apenas lleva cuatro años. El desfase es demasiado grande como para atribuir la subida de precios al crecimiento de la población. El Banco de España analizó precisamente esta cuestión en su informe de 2023, comparando la evolución de la población y de los precios —tanto en compraventa como en alquiler— en municipios de más de 50.000 habitantes entre 2014 y 2022. A primera vista, los datos parecen confirmar la hipótesis demográfica. Pero al observar los detalles, el panorama cambia por completo.






