El autor sostiene que la descalificaci�n del adversario pertenece a las dos Espa�as que utilizaron la cabeza para embestir.Despu�s de siete jornadas en las cuales tant�simos se han sentido "hechizados" por Le�n XIV, al igual que ante el Papa confes� Antonio Banderas que lo fue por Dios, se vuelve a la crispada conversaci�n centrada de la corrupci�n y el t� mucho m�s. El Sumo Pont�fice invit� a los miembros del Congreso y del Senado a ser mejores y ellos le aplaudieron al un�sono durante siete minutos. Despu�s, los cargos electos volvieron a tirarse los trastos a la cabeza. Es lo que hay.El pin-pan-pun est� asegurado porque esta misma tarde el juez Juan Carlos Peinado ha citado a Bego�a G�mez a una "audiencia preliminar". Y seg�n avance la semana el cruce de fuego se intensificar� porque el juez Jos� Luis Calama tiene previsto tomar declaraci�n a Jos� Luis Rodr�guez Zapatero el mi�rcoles y jueves.Como se sabe, ambos jueces investigan presuntos delitos de corrupci�n, concretamente el de tr�fico de influencias. El juez Peinado lleva ya m�s de dos a�os con la causa que ha abierto contra la esposa del presidente del Gobierno y el magistrado Calama ha ampliado la suya contra el ex presidente del Gobierno socialista para incluir, entre otros presuntos delitos, el de lavado de dinero.Lo que hay, por lo tanto, es una muy seria bronca, que va a ir a m�s, entre el Gobierno y sus aliados y la oposici�n. Los primeros denuncian una cacer�a pol�tica y los segundos acusan al sanchismo de ser una mafia que procrea en el fango.Parapetados detr�s de sus muros, los dos bloques intercambian disparos.En cuanto a la denuncia, los espa�oles que cada vez hablan m�s y mejor ingl�s, saben ya muy bien lo que quiere decir lawfare, un neologismo que juega con la palabra warfare, conflicto b�lico, porque sustituye war (guerra) por law (derecho). Y la descalificaci�n por su parte del adversario tiene un largo pedigr� pues pertenece a las dos Espa�as que utilizaron la cabeza para embestir.Le�n XIV se refiere con frecuencia al concepto de discernimiento para pedir el esfuerzo moral e intelectual que permite separar lo esencial de lo accesorio, lo bueno de lo malo y lo verdadero de lo falso. No es una capacidad que distinga particularmente el proceder de las �lites pol�ticas de aqu� y de all� y quiz�s sea en Espa�a donde, en este preciso tiempo, m�s se eche en falta esta habilidad.El t�xico ambiente que se respira en las altas esferas de la vida p�blica no es algo sobrevenido. Tampoco lo son las correspondientes cloacas. Lo novedoso de la pestilencia llamada sanchismo es su virulencia y contagiosidad. Padecen el virus los que encabezan el organigrama sanchista, y han infectado el aparato entero del partido gobernante.Si se toma la molestia de discernir, como recomienda el Papa, puede que la presencia de la mujer Pedro S�nchez ante un juez esta tarde y la del ex presidente del Gobierno y estrecho colaborador del actual ante otro juez ayuden a entender las maldades y las falsedades que se han hecho presentes en la vida pol�tica contempor�nea.A Bego�a G�mez le asiste, por supuesto, la presunci�n de inocencia y ella naturalmente niega cuantas imputaciones que en su caso se puedan hacer.Sin embargo lo que est�, y lo que persistir�, en la percepci�n de la ciudadan�a es que su "c�tedra" universitaria y la financiaci�n que recibi� para dirigirla muestran una arrogancia que no es de recibo.Es la conducta propia del "todo vale" que ha sido en todo momento la del sanchismo a lo largo de todos estos a�os. Es la soberbia, la altaner�a y la ausencia de cualquier escr�pulo, de quienes no tienen el menor reparo en ocupar, o colonizar, cargos y parcelas de poder que no les corresponden.La lecci�n esencial es que los pol�ticos que c�nicamente patrimonializan lo que no es suyo son tontos porque no caen en la cuenta de que el pueblo no perdona ese pecado.La tonter�a del sanchismo viene de Zapatero. Es la memez que leg� quien dijo en su investidura como presidente del Gobierno en 2004 que su ideario consist�a en "una ans�a infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento social de los humildes". Fueron palabras propias del promotor de una Organizaci�n No Gubernamental pero no del m�ximo dirigente de la cuarta econom�a de la eurozona y de un miembro de la OTAN que contaba con una acreditada trayectoria en misiones internacionales.Y el cinismo es la herencia de quien al dejar el pa�s pr�ximo a la bancarrota, anunci� solemnemente que "el mejor destino es de supervisor de nubes acostado en una hamaca y mirando al cielo". Se le acusa de ilegalmente lucrarse y ocultar joyas.Se espera que los procesos judiciales sirvan para ver las cosas como son. Y para que "lo que hay" deje de serlo.
Discernir el sanchismo
Despu�s de siete jornadas en las cuales tant�simos se han sentido "hechizados" por Le�n XIV, al igual que ante el Papa confes� Antonio Banderas que lo fue por Dios,...













