Trabajar en una biblioteca dista mucho del tópico de pasar el día en silencio entre libros. El personal del sector asume cada vez más tareas en un contexto de “falta de personal, horarios irregulares y creciente carga de trabajo”. Esta es la situación que denuncian los bibliotecarios en la huelga indefinida iniciada el pasado 5 de junio en Catalunya, en plena época de exámenes y justo antes de las PAU.
“Los estudiantes se van a encontrar las bibliotecas cerradas de forma puntual, sabemos que es un fastidio, pero estamos luchando por su futuro. Sin condiciones dignas no podemos ofrecer un servicio público de calidad”, explica Laura Solà, directora de la biblioteca Volpelleres Miquel Batllori de Sant Cugat del Vallès y delegada de prevención de la CGT en la Diputación de Barcelona.
Son muchos los estudiantes que se han encontrado con estos centros cerrados que, además de ser espacios pensados para el estudio, también funcionan como refugios climáticos en una primavera que se ha caracterizado por tener temperaturas casi estivales.
Xavier Grau es uno de los jóvenes afectados. En su caso, estaba preparándose para las Pruebas de Acceso a la Selectividad y, a pesar de la importancia de esos exámenes, se muestra comprensivo con los trabajadores: “Es normal que se realicen las huelgas en este periodo, porque es cuando la causa tendrá más visibilidad”.
















