Las protestas del sector bibliotecario, que inicialmente estallaron en la red de bibliotecas de Barcelona, han dado un salto y se han convertido en una movilización en toda Catalunya. Lo que empezó como una huelga vinculada al Consorci de Biblioteques de Barcelona y al personal de la Diputació de Barcelona se extiende ahora a bibliotecas municipales de toda Catalunya, en una protesta que los trabajadores definen ya como "una huelga del sector".PublicidadLa complejidad del sistema bibliotecario catalán explica, en parte, la evolución del conflicto. El servicio de bibliotecas en Catalunya depende de diferentes administraciones: los ayuntamientos, las diputaciones y, en algunos territorios, la Generalitat. Esta estructura fragmentada ha hecho que durante años las condiciones laborales hayan sido desiguales y dispersas según el territorio y categoría profesional. Sin embargo, las reivindicaciones han acabado uniendo a auxiliares, bibliotecarios, técnicos y directores de bibliotecas bajo un mismo paraguas.Más de un mes de protestasLas primeras protestas las iniciaron las bibliotecarias que dependen del Consorci de Biblioteques de Barcelona. Poco después, el 21 de abril, el personal bibliotecario de la Diputació de Barcelona se sumó a las movilizaciones. A partir del 25 de abril, las dos huelgas empezaron a coincidir los sábados, con convocatorias indefinidas.Ahora bien, el conflicto ha dado un nuevo paso tras una asamblea celebrada el pasado fin de semana, en la que se reunieron más de un centenar de profesionales de bibliotecas de toda Catalunya. El encuentro evidenció la demanda de ampliar la cobertura de la huelga a personal que hasta ahora no estaba incluido en las convocatorias, especialmente auxiliares y trabajadores municipales. De este modo, la protesta ya no afecta sólo al personal del Consorci o de la Diputació de Barcelona, sino también a personal municipal de toda Catalunya.Según explica la delegada sindical de la CGT de las bibliotecas de la Diputació de Barcelona, Laura Solà, la protesta ha dejado de ser una cuestión local para convertirse en una reivindicación de todo el sector bibliotecario. "No es un problema sólo de Barcelona", explica en declaraciones a Públic.PublicidadLa principal demanda del sector es la actualización de la ley del sistema bibliotecario catalán, vigente desde 1993, y especialmente del decreto de 1999 que regula los servicios y los perfiles profesionales de las bibliotecas públicas. Consideran que la normativa ha quedado "completamente obsoleta" tras más de 20 años de transformaciones sociales, tecnológicas y culturales.Los trabajadores reclaman que se redefinan las categorías profesionales y que se incorporen nuevos perfiles adaptados a las necesidades actuales de los equipamientos culturales. También exigen la revisión del mapa de bibliotecas, que data de 2014, y de los estándares de bibliotecas públicas aprobados en 2008. Según denuncia Solà, estos estándares fijan ratios de personal insuficientes.Precisamente la falta de personal es una de las grandes denuncias del sector, que reclama más inversión pública y más recursos humanos, pero también mejoras en las condiciones laborales. Entre las cuestiones más repetidas están las jornadas extensas y la dificultad para conciliar vida laboral y personal.PublicidadAdemás, el colectivo denuncia la brecha salarial de género. Según explica Solà, muchas profesionales de bibliotecas cobran menos que otros trabajadores de la misma administración con responsabilidades y categorías similares. El sector, muy feminizado, considera que esta situación es consecuencia de una precarización histórica vinculada a los orígenes de la profesión bibliotecaria.En cuanto a las movilizaciones, la huelga se plantea principalmente viernes y sábados, adaptándose a las particularidades de cada biblioteca. Algunos equipamientos no abren el sábado, mientras que en otros casos es precisamente el sábado cuando el paro tiene más impacto. El objetivo es que cada municipio pueda concentrar las protestas en el día que tenga más visibilidad.Una gran movilización conjuntaParalelamente, los sindicatos convocantes –CGT y la Intersindical– preparan una gran movilización conjunta a nivel de Catalunya. La intención es coordinarla con otras protestas de servicios públicos, especialmente del sector educativo, para visualizar un malestar compartido entre colectivos feminizados y sometidos, según denuncian, a una falta crónica de inversión.Solà interpreta las protestas del sector bibliotecario como "el resultado de un desgaste acumulado en muchos servicios públicos". "Después de los procesos de estabilización laboral de los últimos años –que permitieron consolidar muchas plazas de interinos–, muchos trabajadores han perdido el miedo a movilizarse", explica la responsable sindical, que considera que la falta de personal, la sobrecarga de trabajo y la falta de dotación de recursos humanos son problemas "compartidos por varios ámbitos de la administración pública".Lo que empezó como una protesta focalizada en Barcelona ha acabado articulando una reivindicación de todo el sistema bibliotecario catalán, con la voluntad de forzar una revisión del modelo y de las condiciones laborales de un sector que considera que hace demasiados años que funciona con normas y recursos del pasado. Entre los objetivos finales de las protestas está la creación de un convenio colectivo "que ordene e iguale a todo el sector, independientemente del municipio", concluye Solà.