Que algo se cuece en la economía de los países desarrollados parece evidente. Los desesperados movimientos del presidente de EEUU dejan entrever los duros coletazos de una potencia mundial, que pese a controlar aún de forma clara la economía global, se adentra en el principio de una etapa de decadencia que antes o después culminará con la superación de otra economía o civilización o varias de ellas (las apuestas hablan de un nuevo orden multipolar). Una buena prueba de que este cambio podría estar empezando a gestarse se puede ver en los tipos de interés (en los bonos de 10 a 30 años). Aunque todavía es muy pronto para concluir que esta subida de los tipos está marcando el principio del fin del dominio de una civilización, al menos resulta ilustrativo y enriquecedor analizar por qué podría serlo y qué ha sucedido en otras ocasiones. Una suerte de clase de historia que puede ser útil para saber qué puede pasar en el futuro. El precio del dinero es una información muy valiosa para la economía, pero a veces indica incluso algo más, pudiendo anticipar la caída de civilizaciones que han dominado el mundo durante décadas o incluso siglos. Esta vez, aunque aún es pronto para sacar conclusiones, los tipos de interés podrían estar anticipando uno de esos momentos que quedarán grabados en la historia.La historia muestra que los tipos de interés sulen dibujar una especie de U. Un patrón que tiene cierta lógica. Al comienzo, cualquier civilización es inestable, débil y vulnerable. Esto lleva a que los tipos de interés sean altos ante la incertidumbre dominante. Cuando esa civilización (en caso de que prospere) se expande, prospera y alcanza cierta relevancia a nivel económico y geopolítico, los tipos de interés tienden a caer (el fondo de la U) en medio de la certidumbre y seguiridad que genera ese poder. Prestar dinero no es tan arriesgado. En su plenitud, los tipos tocan suelo (coincididiendo con la madurez cultural de esa sociedad) y ya solo tienen un camino que no es otro que subir y que suele coincidir con el deterioro del poder económico y geopolítico de esa civilización.