En este siglo, Estados Unidos se ha embarcado en guerras por elecci�n propia y ha contra�do m�s deuda para financiarlas. Esto podr�a tener consecuencias nefastas.�Est� Estados Unidos a punto de convertirse en v�ctima de una sobreexpansi�n imperial? A pesar de a�os de especulaci�n, la posici�n del pa�s como hegemon�a militar, econ�mica y financiera mundial se ha mantenido intacta hasta la fecha.Pero el estatus de Washington podr�a verse afectado por la r�pida evoluci�n de la geopol�tica y la geoeconom�a, as� como por la costumbre, adquirida por Estados Unidos este siglo, de endeudarse con el futuro para financiar guerras hoy.El conflicto en Ir�n ha tenido un coste aproximado de 2.000 millones de d�lares diarios en gastos directos a corto plazo. La ratio entre la deuda p�blica estadounidense y el PIB est� a punto de superar su m�ximo hist�rico posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y el presidente Donald Trump ha presentado al Congreso una solicitud de presupuesto de defensa nacional para 2027 por la asombrosa cifra de 1,5 billones de d�lares, el doble que en 2020.Esa cifra no incluye nada para la �ltima guerra por elecci�n propia de Trump. De repente, el riesgo de una sobreextensi�n parece muy real, tanto para los amigos de Estados Unidos como para sus adversarios.Cuando Trump visit� a Xi Jinping el mes pasado, el presidente chino hizo una referencia directa a un concepto de sobreextensi�n planteado hace m�s de dos milenios por el antiguo historiador y general Tuc�dides.�Podr�n China y Estados Unidos superar la trampa de Tuc�dides?", pregunt� Xi en sus primeras palabras al dar la bienvenida a Trump al Gran Sal�n del Pueblo en Pek�n.La esencia del argumento de Tuc�dides, utilizado para explicar la ca�da de Atenas, es que el declive de las potencias dominantes comienza cuando los gastos financieros y militares de mantener los compromisos de seguridad externa superan la capacidad productiva de la econom�a nacional.El desaf�o que plantean las potencias emergentes tambi�n es fundamental para precipitar la p�rdida de la primac�a de la potencia dominante.Este concepto tiene un poder explicativo evidente en relaci�n, por ejemplo, con el fin del Imperio Brit�nico, la ca�da del Imperio Austroh�ngaro, el declive del Imperio Otomano y el colapso de la Uni�n Sovi�tica, por mencionar solo algunos ejemplos. Pero, �funciona en el caso estadounidense actual, como Xi parec�a insinuar?Guerras financiadas con deudaDurante gran parte del siglo XX, Estados Unidos fue menos vulnerable que potencias hegem�nicas anteriores como Reino Unido, porque adopt� una forma de imperialismo menos expansionista territorialmente y, por lo tanto, comparativamente menos costosa.Washington prefiri� ejercer influencia pol�tica y econ�mica, as� como poder blando dentro del orden internacional basado en normas que ayud� a crear, aunque con aberraciones como la guerra de Vietnam.Pero desde la d�cada de 1990, presidentes dem�cratas y republicanos han impulsado pol�ticas m�s intervencionistas en nombre del humanitarismo, la promoci�n de la democracia y los valores estadounidenses, aunque algunos vieron la ret�rica como una simple m�scara para el realismo en pol�tica exterior.Estados Unidos sigue siendo la mayor econom�a del mundo y la potencia militar m�s poderosa. Su presupuesto de defensa en 2025 super� los 900.000 millones de d�lares, equivalente al 35% del gasto total mundial en defensa y m�s del triple del presupuesto de defensa de China, el siguiente actor militar m�s poderoso.La econom�a estadounidense destaca por su alta productividad y una impresionante capacidad de innovaci�n, sobre todo en inteligencia artificial. La pregunta, entonces, es qu� podr�a socavar la f�rmula que, de otro modo, habr�a sido exitosa para la hegemon�a prolongada del pa�s.La respuesta m�s plausible son los conflictos costosos y el aumento imparable del d�ficit y la deuda, una combinaci�n agravada por la err�tica pol�tica exterior de Trump.Consideremos, en primer lugar, la cuesti�n de la financiaci�n de la guerra.En 1951, con Estados Unidos inmerso en la guerra de Corea, el presidente Harry Truman afirm� que "podr�amos intentar eludir el coste financiero de la defensa mediante el endeudamiento, pero eso solo trasladar�a el problema financiero a nuestros hijos y aumentar�a el peligro de inflaci�n con su distribuci�n sumamente injusta de la carga".Como soluci�n a�adi� que "lo m�s sensato y honesto ahora es gravarnos con suficientes impuestos, a medida que avanzamos, para sufragar los costes financieros de la defensa con nuestros ingresos actuales".En las �ltimas d�cadas no se ha observado tal moderaci�n. Linda Bilmes, de la Escuela Kennedy de Harvard, se�ala que, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, el patr�n de financiaci�n de los conflictos militares estadounidenses en Irak, Afganist�n y la regi�n en general no ha tenido precedentes. Bilmes etiqueta esta combinaci�n de pol�ticas como el "Presupuesto Fantasma", al que culpa de generar "una menor rendici�n de cuentas en el gasto b�lico, una menor participaci�n ciudadana, una mayor corrupci�n, unos gastos totales m�s elevados y conflictos prolongados".El proyecto Costes de la Guerra de la Universidad de Brown ha estimado que los costes presupuestarios totales y las obligaciones futuras de las guerras posteriores al 11 de septiembre, incluidos 2,2 billones de d�lares en costes futuros para la atenci�n de los veteranos, ascendieron a 8 billones de d�lares en d�lares de 2021. La cifra no incluye ning�n coste por intereses futuros de la deuda.Si se tiene en cuenta la deuda p�blica actual de Estados Unidos, en manos del p�blico y las agencias federales, que ronda los 36 billones de d�lares, este derroche de recursos equivale a una incontinencia fiscal de proporciones gigantescas.Esto, junto con la crisis financiera de 2007-2009 y la pandemia, es una raz�n importante para el regreso de la deuda p�blica a niveles cercanos a los de 1946, inmediatamente despu�s de la Segunda Guerra Mundial. Y no hay perspectivas de un dividendo fiscal de paz como el experimentado en aquel entonces o tras el fin de la Guerra Fr�a.La factura de intereses del Tesoro estadounidense se ha disparado del 1,5% del PIB en 2021 a m�s del 3% en la actualidad. El d�ficit estadounidense se sit�a actualmente en casi el 6% del PIB. No hay probabilidades de que este se reduzca significativamente bajo la presidencia de Trump, a pesar de las promesas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de reducirlo a la mitad para el final del mandato presidencial.Tampoco es probable que el d�ficit disminuya mucho bajo los sucesores de Trump, debido a la tendencia estructural al d�ficit inherente a la pol�tica estadounidense.La �ltima vez que el gobierno estadounidense registr� un super�vit presupuestario fue entre 1998 y 2001, bajo la presidencia de Bill Clinton. Con la guerra de Irak, George W. Bush ech� por tierra este legado dem�crata. Pero con una pol�tica cada vez m�s polarizada, no hay perspectivas de una iniciativa bipartidista para resolver el problema fiscal.Adem�s del aumento de los costes por intereses de la deuda, el da�o a la econom�a incluye un creciente desequilibrio externo de Estados Unidos y el desplazamiento de la inversi�n productiva.�El fin del privilegio desmesurado?A pesar de estos desequilibrios, los mercados de deuda p�blica estadounidense y el propio d�lar se han mantenido estables gracias a lo que Val�ry Giscard d'Estaing, ex ministro de Finanzas franc�s y posteriormente presidente de Francia, denomin� en la d�cada de 1960 el "privilegio desmesurado" de Estados Unidos.La condici�n del d�lar como principal moneda de reserva mundial y el papel del mercado de bonos del Tesoro como refugio m�s seguro en tiempos de crisis han garantizado al gobierno estadounidense un acceso constante y r�pido al capital internacional, junto con bajos costes de endeudamiento.La opini�n generalizada sostiene que no existe una alternativa realista al d�lar. La eurozona, China y Jap�n carecen de mercados de bonos gubernamentales consolidados y l�quidos capaces de ofrecer activos seguros al mundo a la escala necesaria.Sin embargo, los inversores extranjeros est�n abandonando los bonos del Tesoro debido al problema de la deuda, las amenazas a la independencia de la Reserva Federal estadounidense, la instrumentalizaci�n del d�lar mediante sanciones financieras y el debilitamiento de los controles y equilibrios pol�ticos bajo la administraci�n Trump.En otras palabras, los mercados finalmente est�n adoptando la narrativa del sobreendeudamiento. Por su parte, las principales agencias de calificaci�n crediticia han rebajado la calificaci�n de Estados Unidos: S&P lo hizo 2011, Fitch en 2023 y Moody's en 2025.Hasta hace relativamente poco, la generosidad de las autoridades monetarias fue crucial para financiar los grandes aumentos del endeudamiento de Estados Unidos y otros pa�ses ricos.Entre 2008 y 2021, los gestores de las reservas de los bancos centrales adquirieron el 63% de la deuda adicional emitida por los gobiernos del G7, seg�n un estudio publicado este a�o para el think-tank de expertos financieros del Grupo de los Treinta por Agust�n Carstens, Klaas Knot y Stijn Claessens —exgobernadores de los bancos centrales de M�xico y los Pa�ses Bajos, y ex alto funcionario del FMI, respectivamente.Sin embargo, los bancos centrales han estado reduciendo sus balances, disminuyendo la parte en d�lares de sus reservas y buscando alternativas como el oro, las materias primas y las monedas m�s l�quidas de pa�ses desarrollados m�s peque�os. De hecho, un informe del Banco Central Europeo publicado esta semana revel� que el oro ha reemplazado a los bonos del Tesoro estadounidense como principal activo de reserva mundial. A finales del a�o pasado, el oro representaba el 27% del total de las reservas de los bancos centrales a nivel global, frente al 20% del a�o anterior. Los bonos del Tesoro cayeron del 25% al 22% durante el mismo periodo.Esto deja un vac�o que ha sido cubierto en gran medida por hedge funds, sobre todo de propiedad estadounidense, pero a menudo considerados inversores extranjeros debido a sus bases en para�sos fiscales como las Islas Caim�n.Muchos de estos fondos poseen bonos del Tesoro como parte de operaciones de "valor relativo" altamente apalancadas, financiadas mediante pr�stamos a corto plazo que deben renovarse constantemente.William White, ex economista jefe del Banco de Pagos Internacionales, se�ala que este sistema funciona bien, hasta que deja de hacerlo.White argumenta que la compra de deuda p�blica por parte de instituciones no bancarias, como los hedge funds, depende a su vez de su acceso a financiaci�n a corto plazo, como el mercado de repos. Las recientes perturbaciones derivadas de los margin calls y garant�as de los hedge funds han fragilizado el mercado de bonos del Tesoro y lo han convertido en una fuente potencial de riesgo sist�mico.Aunque el rendimiento de referencia de los bonos del Tesoro a 10 a�os se mantiene pr�cticamente al mismo nivel que al inicio del segundo mandato de Trump, aumentan las probabilidades de que su administraci�n se enfrente a una crisis en el mercado de deuda similar a la que provoc� la ca�da de la ex primera ministra brit�nica Liz Truss tras su "mini" presupuesto de recortes fiscales sin financiaci�n en 2022.La Reserva Federal podr�a verse obligada a deuda p�blica para apuntalar el mercado, perpetuando un ciclo de auge y ca�da moralmente peligroso en el que los inversores dan por sentado que el banco central siempre acudir� al rescate cuando los mercados se desplomen.Cada ca�da conlleva el riesgo de una factura cada vez mayor para los contribuyentes.A White tambi�n le preocupa por la dominancia fiscal, un fen�meno en el que el banco central no puede subir los tipos de inter�s para cumplir su objetivo de inflaci�n debido al elevado coste del servicio de la deuda p�blica a corto plazo. Esto, a su vez, socava la estabilidad de precios.White prev� a largo plazo un mundo estanflacionario caracterizado por la formaci�n de dos bloques: uno basado en el d�lar y otro en el yuan, con la moneda china cada vez m�s respaldada por oro.Un paso tangible en esta direcci�n es el desarrollo de sistemas de pago que no dependan del d�lar. Quiz�s la m�s destacada sea la plataforma de moneda digital del banco central mBridge, cuyo principal aporte tecnol�gico ha sido proporcionado por el Banco Popular de China.En su informe al Grupo de los Treinta, Carstens, Knot y Claessens advierten sobre las crecientes amenazas a la estabilidad financiera global y, en otros trabajos, han destacado tres ingredientes de este "cocktail explosivo".Enumeran el vertiginoso crecimiento de los agentes financieros no bancarios, como los fondos de cr�dito privados y hedge funds; la reversi�n de las reformas regulatorias implementadas tras la crisis financiera; y el "aumento implacable de la deuda p�blica en las principales econom�as, agravado por la fragmentaci�n geopol�tica y las crecientes tensiones que dejan poco margen de error en las pol�ticas".Todos estos factores se aplican con especial contundencia en el caso de Estados Unidos, al igual que el diagn�stico.Barry Eichengreen, profesor de la Universidad de California, Berkeley, establece un revelador paralelismo en su �ltimo libro entre la moneda de la era Trump y la de la Roma de Ner�n. El denario sirvi� como moneda internacional en todo el Imperio Romano.Ner�n recurri� a la devaluaci�n, reduciendo el contenido de plata del denario, en un intento desesperado por financiar su ambicioso programa de construcci�n de canales, la reconstrucci�n de Roma tras el gran incendio del 64 d. C. y la construcci�n de su extravagante palacio Domus Aurea de 300 habitaciones; todo ello mientras libraba costosas guerras en m�ltiples frentes.Fue un caso cl�sico de sobreexpansi�n imperial y marc� el comienzo del prolongado deterioro de la primac�a econ�mica y militar de Roma.Luis XIV, el belicista y derrochador Rey Sol de Francia, se disculp� en su lecho de muerte por haber "amado demasiado la guerra y gastado demasiado".Aunque el mundo sabe que es pr�cticamente imposible que el impenitente 47.� presidente de EEUU se retracte, semejante admisi�n ser�a un broche final apropiado para Trump.Pero quiz�s el verdadero legado de Trump sea la deuda que �l, al igual que sus predecesores, ha acumulado, y c�mo esta ha socavado el poder de EEUU.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. 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