China siempre ha sido una suerte de enigma para los analistas occidentales (muchos dicen que solo los chinos saben lo que ocurre en China), pero en los últimos tiempos, este enigma parece haber cobrado más fuerza ante una economía que empieza a fracturarse o romperse en dos partes muy diferenciadas, dibujando ya la temida forma de 'K', en la que una parte de la economía vive un auténtico boom (con ayuda de Pekín) mientras que la otra queda rezagada o incluso retrocede. El 'Gobierno del pueblo' parece estar abandonando al pueblo para ayudar a los grandes ganadores del cambio tecnológico, cuando menos curioso. Así lo confirma el último informe de JP Morgan al que ha tenido acceso elEconomista.es, que señala que "las primeras evidencias apuntan a una transmisión macroeconómica en forma de K derivada del impulso de la política AI+ en China", con sectores que se benefician y mucho, mientras que otros sufren y parecen quedar atrapados en el consumo.Los datos publicados hace escasas horas en China confirman estas sospechas. La inversión y el consumo de los hogares en el país se han desplomado hasta niveles no vistos desde la pandemia (la china que vive en el covid), poniendo de relieve los riesgos que aún afronta la economía pese a beneficiarse del auge de las exportaciones y de la reducción de las tensiones en torno a Irán. Los hogares y su consumo son la parte de la 'pata' baja de la K que empieza a formar la economía.