China siempre ha sido una suerte de enigma para los analistas occidentales (muchos dicen que solo los chinos saben lo que ocurre en China), pero en los últimos tiempos, este enigma parece haber cobrado más fuerza ante una economía que empieza a fracturarse o romperse en dos partes muy diferenciadas, dibujando ya la temida forma de 'K', en la que una parte de la economía vive un auténtico boom (con ayuda de Pekín) mientras que la otra queda rezagada o incluso retrocede. El 'Gobierno del pueblo' parece estar abandonando al pueblo para ayudar a los grandes ganadores del cambio tecnológico, cuando menos curioso. Así lo confirma el último informe de JP Morgan al que ha tenido acceso elEconomista.