La escritura de Gemma Ruiz Palà se levanta sobre la idea de posicionar a las mujeres en el lugar que se merecen. Lo demostró hace unos años con la exitosa Nuestras madres y, ahora, sigue la misma línea con su nueva novela: Una mujer de tu edad (Consonni). Una obra con la que busca romper el silencio que ha habido a lo largo de la historia respecto a la menopausia en las ficciones. Y, de esta forma, empezar a mostrar esta etapa vital de la mitad de la población desde una perspectiva más compleja y rica. Una idea que lleva a cabo a través de la historia de una mujer estadounidense que dice basta y decide que su vida, a partir de ese momento, va a ser completamente diferente a la que hasta entonces había tenido como madre y esposa ejemplar. Se va de casa, dejando a un marido enfermo, y retoma la escultura, vocación que había dejado aparcada. Es invitada a exponer en la Bienal de Venecia y allí, en esa ciudad llena de contradicciones, redescubrirá que la vida a su edad, lejos de lo que le habían dicho siempre, está plagada de deseo, libertad y placer. Pregunta: Tu literatura busca romper los estereotipos creados a lo largo de la historia alrededor de la mujer. ¿Por qué en esta última obra quisiste tratar el momento vital de la menopausia? Respuesta: Antes de ponerme con la novela, me vi un verano acusando los primeros signos de este momento vital. Algo que me sobresaltó, como si fuera la primera o la única a la que le pasaba. Lo que me llevó a preguntarme por qué me sorprendía tanto. La respuesta la encontré en que estamos muy aisladas y sin compartir lo que nos sucede. A partir de ese hecho, se me ocurrió hacer algo divertido, nada victimista, pero que intentara contribuir a poner esto sobre la mesa. Igual que creo que con la menstruación esto se ha superado, gracias a compañeras que lo han derribado tanto en el plano de la ficción como de la no ficción, creo que todavía están por llegar obras que pongan la madurez de las mujeres y el envejecimiento en un plano de tú a tú con las madureces y envejecimientos de los hombres. Es decir, con complejidad y riqueza. P: ¿Cómo se ha mostrado a las mujeres en este momento? R: Para nada ha sido como a los hombres. Primero, porque su aparición prácticamente es inexistente. Y, si ha aparecido, ha sido caricaturizada, denostada y banalizada. El libro nació de la idea de pensar todo esto y de querer cambiar el curso de lo que yo he recibido. P: Esto que comentas lo dice también la protagonista, quien expresa en un momento que es algo que vive en solitario, pero que “pasamos todas”. ¿Por qué crees que ocurre? R: Todo lo que tiene que ver con la fertilidad de las mujeres está manoseado por el sistema patriarcal que rige aún el mundo: están manoseadas todas sus etapas, desde el derecho que tenemos sobre nuestros cuerpos, pasando por nuestra fertilidad, embarazos, abortos, hasta el final de nuestra fertilidad. La menopausia es el último tabú por derribar. Por ello, hablar de ella es subvertir el mandato que nos dice que, cuando dejamos de tener capital sexual, siempre según el patriarcado, ya no valemos para nada. Para mí, este último tabú es el más importante porque te das cuenta de que las mujeres, cuando están superando la menopausia, son la población más peligrosa para el sistema. Se han quitado la mochila de los cuidados, la de los complejos, tienen más experiencia, más desparpajo y, organizadas, podrían ser una amenaza para lo establecido. Por eso no es casual que la denostación sea más cruel contra nosotras en este periodo: somos seres mucho menos manipulables y con mucha más agencia. P: La protagonista se da cuenta que no está obsoleta al haber llegado a esta etapa, sino que tiene una vida plena. R: Yo me he inventado esta protagonista de Hollywood como respuesta a todas las ficciones con las que nos han bombardeado. Todas aquellas que nos han dicho cómo enamorarnos, cómo ser jóvenes, etc. Pero, ¿dónde están las que nos muestran que envejecer no te pasa a ti sola ni es preocupante? Por ello, aunque la protagonista sea americana, me baso en todas las mujeres de estas edades. Mujeres con vidas plenas que no aparecen en las ficciones. En estas solo hay hueco para las mujeres mayores pobrecitas, la tía loca de los gatos o la madre de la novia. No hay casi obras que pongan a las mujeres de estas edades en el centro. Y, sin embargo, vas por la vida y ves que esas mujeres son las que llenan los teatros, los clubes de lectura… son las que, si tienen salud y dinerito, se dedican a vivir una segunda juventud como nunca antes en la historia. Están entre nosotras. Por ello, ¿cómo es que las ficciones no recogen esto, que es algo históricamente único? P: Antes comentabas que el fin de la fertilidad parece que va aparejado del fin de la actividad sexual. Algo con lo que también rompes en el libro. La protagonista muestra que sí que se puede tener una vida plena a esa edad. R: Esta es una de las mentiras más extendidas y más falsa. Las mujeres tienen eso que se llama clítoris, un órgano del que se sabe poco porque no se ha estudiado, dedicado al placer. Pero es que encima, no es solo que los hombres no lo tengan, sino que sin la pastilla azul poco pueden hacer. ¿Cómo se ha invertido la historia para que haya predominado lo contrario de lo que es? Nosotras no caducamos, los hombres sí. El problema es que, al ser seres sociales, aunque en nuestra propia experiencia no lo vivamos así, si colectivamente nos lo han repetido desde siempre, nos lo acabamos creyendo. P: La sexualidad la experimenta junto a un ligue mucho menor que ella. ¿Por qué quisiste resaltar esa diferencia de edad? R: Ella se casa con una persona mucho mayor, un hecho que está muy normalizado. O al menos lo ha estado durante décadas. Yo quería poner sobre la mesa que esto no es algo tan natural ni tan horripilante en el otro lado. En este caso, cuando empecé a pensar si meterlo o no, indagué un poco y fui consciente de que hay muchas relaciones en las que la mujer es mayor, pero que se han llevado en la clandestinidad. Es un mundo, creo, desconocido por la mayoría. P: Este cambio de vida de la protagonista le llega porque decide ponerse a ella en el centro y “abandonar” a sus hijos y marido enfermo. ¿Querías también romper con ese estereotipo de la mujer que siempre está para cuidar por muy mal que la hayan tratado? R: También hay mujeres así y no las estamos viendo. Hay personas que no siguen el mandato. Me parece muy interesante ver que hay maneras de encarar la vida diferente, que nos veamos en otros roles. Aunque sea muy subversivo ante tanta matraca. P: Aparte de ello, el libro también está plagado de crítica y contradicciones: turistificación, gentrificación, crisis climática, arte crítico, etc. R: Ella es una artista contemporánea con mucha conciencia climática, pero tiene sus contradicciones. Algo que nos sucede a todos. El mundo contemporáneo es muy demandante, por mucha conciencia que tengas. Por ello quería dejar por escrito la idea de lo imperfectos que somos todos. Criticamos la gentrificación, pero todos nos vamos de viaje. Venecia me parecía un sitio perfecto para que todo ello explotara. P: ¿Servían también para llevar al límite a la protagonista ante la nueva realidad que atraviesa? R: Una de las intenciones que tenía era llevar todo al límite y poner a la protagonista en muchos frentes. La vida contemporánea nos pone allí y quería que, aun teniendo conciencia, no se puede actuar sobre todas las problemáticas que existen. Cuando empiezas a ver las cosas con otros ojos, es imposible ser íntegro. Creo que es un debate interior que tenemos muchos y quería que diera más capas y capas a la protagonista.
Gemma Ruiz Palà: “En el terreno sexual las mujeres no caducamos; los hombres sí”
La escritora publica ‘Una mujer de tu edad’ (Consonni), una obra con la que busca romper el silencio que ha habido a lo largo de la historia respecto a la menopausia en las ficciones









