El derecho a decidir sobre el cuerpo. El deseo, aparentemente libre, de ser madre en un contexto en el que las redes sociales vuelven a idealizar la domesticidad femenina. Y la vejez, el miedo a envejecer. "La otra que eres se desea otra". Son algunos de los ejes que vertebran la primera novela de Paula Stilstein, Ánimo de mi cuerpo. PublicidadEn su obra, Stilstein reflexiona sobre la maternidad no realizada frente a la madurez, sobre la voluntad del cuerpo que busca dar vida para no desaparecer. Más allá de la conciencia femenina, Ánimo de mi cuerpo es una reivindicación de la propia autonomía individual, una intimidad que se vuelve universal. Paula Stilstein (Buenos Aires, 1994) es escritora y licenciada en Artes Audiovisuales por la Universidad Nacional de las Artes (Argentina). Después de atravesar diferentes áreas artísticas, se adentró en el cuerpo como temática y en la escritura como disciplina. Reside actualmente en Madrid, donde imparte talleres de escritura, además de colaborar como asistente-coach de Ángela Molina para distintos proyectos de guion. Bajo el techo de la caseta de la librería La Anónima, fue una de la voces emergentes que firmó en la Feria del Libro de Madrid.Ha pasado por varias presentaciones y llegó a firmar en la Feria del Libro, un evento cultural a la vez que comercial. ¿Qué balance hace hasta ahora?Es una experiencia absolutamente novedosa, me está trayendo mucho aprendizaje y confianza en el camino del libro, que será leído de múltiples maneras. Eso me interesa, porque a mí me interesa mucho trabajar con lo simbólico y con lo sumergido. En ese sentido, creo que no hay una sola lectura y en este momento es lo que más me está nutriendo. Pero sí, en la Feria del Libro fue una hermosa experiencia dar con lectores que, aunque no te conozcan, les llama la atención tu libro y lo compran. ¿En qué manera influye la migración en su escritura?Creo que transformó mi escritura. Por ejemplo, en el caso de Ánimo de mi cuerpo no sabía al principio dónde situar la novela, en pensar quiénes son los personajes, en el estilo o en la plástica. Eso me mostró claramente que el espacio que construí es un espacio de respuesta a mi inmigración, un puente entre Argentina, la zona rioplatense en concreto, España y el Mediterráneo. Cuando te vas de tu país hacia otro lugar siempre tienes tu tierra y algo nuevo se configura. Creo que el cuerpo y la memoria se van adaptando a ello. De repente el ser argentina se vuelve algo muy relevante. Ahora me siento más argentina también. PublicidadEn relación con esa reivindicación de la identidad, ¿cuánto hay de usted en Nora, el personaje principal de la novela?Salvando la distancia de la edad, ya que mi decisión fue construir una mujer de casi 70 años, pasando a la vejez, hay ciertas dudas e inquietudes que yo indago con ella. Justamente el tema de la vejez, el pensarme a mí misma en la vejez. En Escribir la intimidad, Annie Ernaux, junto a Rose-Marie Lagrave, dice que entre sus 45 y 60 años fue la etapa de su mayor plenitud. Y en un momento en la novela yo utilicé algo que una amiga de 90 años le decía a mi mamá, que los 60 eran la mejor etapa para una mujer. Entonces me interesaba poner en el centro a una protagonista mujer ajena a mi etapa vital actual, porque yo no soy madre ni tengo su edad. Pero sí creo que en la literatura faltan mujeres mayores. Hay cierto sentido político y feminista en eso. Annie Ernaux dice que no hay que pensar en la muerte, que es algo que va a suceder, que ojalá llegar a la vejez. Por supuesto, después hay miles de vejeces.Sobre todo en un momento donde la presión estética actual se enfoca en ocultar el paso del tiempo en el cuerpo de las mujeres. Sí, de hecho la transformación del cuerpo es algo que Nora sufre. Las canas, la piel que se cae, las pastillas, el cambio de dieta. Al elegir hablar del deseo en la mujer, en una mujer que cambia, hay algo en esa transformación que quizá también tenga que ver con mi migración. Pensaba en un verso de Pizarnik, que dice "la otra que eres se desea otra". "El deseo individual acontece mientras también lo compartimos con quienes somos afines o en quienes resonamos"Reivindica el deseo individual, pero asociada a la posibilidad o no de la maternidad. En ese sentido, me llama la atención la elección de la congelación de óvulos como tema central. ¿Qué es lo que le ha llevado a ello?Es una pregunta que me interpela ahora porque empiezo a ver a mujeres de mi entorno que están siendo madres o congelando óvulos, algo que me parecía un poco ciencia ficción. Con el tiempo, esa inquietud se transformó en una pregunta para la ficción. Había algunas cuestiones centrales que estaban muy ligadas a mi experiencia personal, pero poco a poco fui tomando distancia de ellas. En el libro emprendí una especie de desidealización de la maternidad. Por eso utilizo la metáfora del óvulo congelado para representar, de algún modo, la voluntad de preservar todas las posibilidades de elección, de decir "esto es mío" y querer disponer de todo el tiempo del mundo para decidir si se desea o no la maternidad. Aunque sabemos que ese tiempo no es infinito, hay un momento en que algo se quiebra, como si estallara una estalactita, y aparece la conciencia de que ya no todo es posible.Eso implica aceptar el paso del tiempo y cierta idea de envejecimiento, pero no necesariamente renunciar al deseo. De ahí que también hay una reflexión sobre qué entendemos por familia y sobre cómo elegimos dónde y con quién queremos estar. Luego, a nivel individual, como mencionabas antes, creo que existe una lucha por sostener ese poder de decisión sobre nuestras propias vidas. Es una lucha a nivel individual y a nivel colectivo, que debemos seguir defendiendo y afirmando entre nosotras.PublicidadParte de una experiencia muy ligada al cuerpo femenino para hablar de una experiencia universal. También me interesaba ir más allá. Por supuesto la protagonista es una mujer, pero en realidad hablo de todos esos cuerpos que quieren ser otros y que quieren sentirse libres en su decisión. De todo ser vivo, en verdad. Le pasa al pequeño niño que va a crecer, le pasa a las otras mujeres, le pasa al buey. Por eso está tan presente la flora y la fauna involucrada como un ecosistema, porque al final ella está ligada a eso, a la transformación. De hecho, me fui dando cuenta de ello a medida que iba escribiendo la novela, porque cuando una escribe no siempre es consciente de lo que se está gestando. Leyendo la novela, pensé en la idea del “amor líquido”. Hay metáforas asociadas a lo líquido y al cuerpo, como evaporarse, derretirse, solidificarse. Sí, creo que resuena en ambas direcciones, tanto en la transformación como en la idea del deseo afectivo, que no solo puede ir y venir, sino que inevitablemente lo hace. Hay momentos en que es más intenso y otros en los que se debilita. Por eso hay en la historia un momento de "desdeseo". Como charlaba con Paulina Flores en la librería Lata Peinada en Barcelona, en mayo, a partir de un personaje que guarda un secreto para sí, surgió, por ejemplo, una pregunta: ¿qué ocurre cuando una persona se inyecta hormonas o decide congelar un óvulo y se acuesta junto a su pareja sin compartirlo? Hay algo en esas decisiones que pertenece a una esfera privada e íntima.Muchas experiencias necesitan tiempo para ser procesadas, y otras simplemente pueden ser propias. Por supuesto, ahí también hay un elemento que resulta muy fértil para la ficción. Pero creo que esa necesidad de preservar algo para una misma existe en muchos ámbitos de la vida. Al final, conecta con esa reivindicación de la autonomía individual que atraviesa la novela, que es la posibilidad de sostener un espacio propio, de decidir sobre una misma y de relacionarse con el deseo y con el tiempo que necesita una para madurar ciertas decisiones. Y también, retornando a algo de lo que conversábamos antes, el deseo individual acontece mientras también lo compartimos con quienes somos afines o en quienes resonamos.
Paula Stilstein: "En literatura faltan mujeres mayores"
La autora sitúa en el centro de su primera novela la vejez femenina para explorar el deseo, la transformación del cuerpo y la necesidad de conservar la libertad para decidir sobre la propia identid...









