La noche antes de la final del Torneo Nacional Sub-15 de 2021, en un hotel de Cartagena, Rafa J�dar y Luis Llorens compart�an litera. Eran los dos finalistas del torneo, amigos �ntimos y compa�eros en el Club de Tenis Chamart�n. A mitad de la noche, Llorens se despert� sobresaltado. J�dar estaba son�mbulo junto a su cama, con la raqueta en ristre."Me dijo: 'Luis, Luis, dame la mano, que te he ganado'. Yo estaba flipando. El t�o hab�a visualizado tanto la victoria durante el d�a que tambi�n lo estaba haciendo dormido", recuerda Llorens, que al d�a siguiente cay� ante J�dar por 6-1 y 6-4. "Me enchuf� lo que quiso. Lo mejor es que al despertar no hablamos de lo que hab�a pasado, porque ninguno de los dos sab�amos si hab�a sido real o un sue�o. Hasta despu�s de la final no sacamos el tema. Por encima de todo, de Rafita siempre me ha sorprendido su competitividad".El mismo chico que aprendi� a golpear una pelota en el garaje de su casa en Legan�s es hoy la nueva sensaci�n del circuito mundial a sus 19 a�os, cuartofinalista en el Mutua Madrid Open y en el Masters 1000 de Roma, y uno de los aspirantes al Roland Garros, donde hoy (sobre las 13.00 horas) disputa la tercera ronda contra Alex Michelsen. EL MUNDO ha hablado con quienes le han acompa�ado en el camino para contar c�mo se construy� un fen�meno.El padre que marc� el caminoTodo empieza por el padre. En todas las conversaciones aparece el padre. Detr�s de Rafa J�dar, Rafael J�dar. "Yo estoy en un segundo plano y me gustar�a seguir as�", responde cuando se le pide una entrevista, y ah� est� su car�cter reservado, discreto.Licenciado en INEF y profesor de Educaci�n F�sica, cuentan quienes le conocen que lleg� al tenis por descarte. Fue una coincidencia. Antes de sentarse en el banquillo de su hijo por los torneos del mundo, fue preparador f�sico de atletismo y baloncesto y, de hecho, descubri� la �lite con un equipo de baloncesto femenino. Entre 2007 y 2014 form� parte del cuerpo t�cnico del Rivas Ec�polis, club con el que gan� una Liga Femenina, una Copa de la Reina y roz� el t�tulo de la Euroliga.El Rivas Ecopolis, con J�dar en el centro, atr�s.Benito PajaresEntre sus pupilas de aquella �poca estaba Amaya Valdemoro, una de las mejores jugadoras espa�olas de la historia. "Era un t�o muy trabajador, que te dec�a siempre las cosas claritas y un amante del deporte", recuerda Valdemoro. "Habl�bamos mucho del atletismo, que nos encantaba a los dos. Y ya por entonces andaba su hijo por all�, con la raqueta a cuestas". Pero aquello acab� de golpe: el Rivas cay� en bancarrota, Valdemoro se retir� y J�dar padre tuvo que reinventarse. As� lleg� al tenis. De aquellas ruinas, este imperio.Rafa hijo naci� el 17 de septiembre de 2006 en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Legan�s, creci� sin hermanos en el barrio de Arroyo Culebro de la ciudad y desde peque�o comparti� con su padre la misma pasi�n por el deporte. Pudo haber sido futbolista -jug� varios a�os en el Santa B�rbara de Getafe- o incluso jugador de baloncesto, dado sus 1,91 metros, pero eligi� el tenis.Los primeros golpes, en el garaje de casaLos primeros golpes los dio en el garaje de casa, con su padre lanz�ndole pelotas, y el salto a la pista lleg� cuando Rafael padre encontr� trabajo como preparador f�sico en la escuela de tenis del Complejo Deportivo del RACE de Ciudalcampo. All� conoci� a Fernando Varela, entrenador que se convertir�a en la voz t�cnica m�s influyente de su primera etapa como tenista."En la escuela de RACE contrataron a Rafa padre como preparador f�sico y empez� a traer al ni�o, que era muy peque�ito, a recibir alguna clase el fin de semana", rememora Varela. "As� empezamos a trabajar juntos, pero la escuela cerr� y tuvimos que buscar soluciones. Consegu� que me cedieran unas pistas en mi urbanizaci�n, tambi�n en Ciudalcampo, y all� entrenaba dos d�as a la semana a Rafa junto a otros ni�os. Luego, en el Chamart�n, donde era socio, repet�a y repet�a todo lo que hab�amos ensayado con su padre".J�dar, con Varela, despu�s de un entrenamiento.CEDIDAEsa din�mica -Varela como gu�a t�cnico, el padre como entrenador diario- definir�a la formaci�n de J�dar, junto a sus ganas de jugar. En sus muchas horas en el Chamart�n peloteaba con quien se pusiera por delante -"hasta con las veteranas", apuntan- e incluso hubo una �poca en la que se acercaba a las pistas municipales del Polideportivo Olimpia, en su Legan�s, para sumar m�s sesiones. All� entrenaba Lolo Pastrana, que hoy precisamente es director deportivo del Club de Tenis Chamart�n.Un ecosistema �nico"Tanto �l como su padre han sabido empaparse del entorno. Rafa siempre ha peloteado con todo tipo de socios del Chamart�n y ha escuchado sus consejos. El club tiene un ecosistema muy particular y por eso han salido de aqu� Rafa, Mart�n Landaluce, Dani M�rida, Jessica Bouzas...", se enorgullece Pastrana, que destaca el trabajo de J�dar como jugador de club y el trabajo con su padre: "Es como el padre de las Williams en positivo: es muy met�dico, incluso contaba las bolas que su hijo pegaba en cada sesi�n, pero al mismo tiempo respetuoso con la figura de los entrenadores".J�dar, junto a Llorens y Cristina Ramos, del Chamart�nCEDIDADel J�dar ni�o cuesta encontrar referencias porque entonces no era una promesa, como admite todo su entorno. "No destacaba", define Pastrana. "No era un ni�o especialmente bueno", confirma Varela, su t�cnico. "Tard� muchos a�os en ganarme", a�ade Llorens, su amigo y compa�ero. Mientras otros jugadores de su generaci�n marchaban a academias de �lite en Barcelona o Valencia y se apuntaban a institutos online para poder entrenar m�s horas, el ahora n�mero 29 del mundo crec�a en Madrid sin expectativas, como un adolescente m�s. Bajo la influencia de unos padres maestros -su madre tambi�n es profesora-, se sac� el bachillerato de Ciencias, con Biolog�a y Qu�mica, de manera presencial en el IES Rafael Fr�hbeck de Burgos de Legan�s, y nunca renunci� a la normalidad.En ese tiempo, adem�s, J�dar arrastraba un defecto que con el tiempo ha convertido en virtud. En su ni�ez y preadolescencia era un tenista lento, incluso muy lento. Quienes se enfrentaban a �l sab�an que si le mov�an le pod�an ganar, y por eso �l empez� a jugar como juega ahora. Si hoy resta tan bien, si golpea con tanta velocidad, si es letal al rev�s es porque a�os atr�s necesitaba acortar los intercambios. �Boom!, y se acababa el problema. As�, de hecho, empez� a asomar entre los mejores del pa�s.De la promesa al fen�meno mundialDespu�s de la victoria en el Torneo Nacional Sub-15 de 2021 de la somnolencia, J�dar volvi� a estar bajo el radar hasta su segundo a�o como junior, en 2023. Aquella temporada empez� con una victoria en el J200 de Valencia y ah� despeg�. "Ten�a 16 a�os y ese torneo le catapult�. Tuvo que empezar en la fase previa porque antes no hab�a jugado mucho. Se perd�a muchos torneos porque le coincid�a con clases o ex�menes y sus padres nunca quisieron que se saltara ni uno", cuenta �lvaro Ribes, entrenador del Chamart�n que le acompa�� en muchos torneos y que recuerda c�mo le favoreci� el estir�n. A partir de entonces el ascenso: en 2024 gan� el US Open para menores de 18 a�os, en 2025 se fue a la Universidad de Virginia y este 2026, ya como profesional, la eclosi�n."Siempre estaba en el Chamart�n con su padre a pico y pala, con una disciplina, una seriedad y una profesionalidad incre�ble. Yo entonces entrenaba a una jugadora estadounidense, Peyton Stearns, que ahora est� entre las 50 mejores del ranking WTA, le ped� si pod�a hacer de 'sparring' y lo hizo encantado", recapitula Pato Clavet, que fue Top 20 del mundo y ganador de la Copa Davis de 2000, ahora entrenador en el Chamart�n. Admiten quienes vieron aquellos encuentros entre el J�dar junior y Stearns que el espa�ol ganaba "siempre y sin pisar el acelerador". "Rafa es muy educado, un chico muy correcto", le define Clavet en la misma l�nea de todos los entrevistados.J�dar, en el centro de sus amigos, con la camiseta de Espa�a.CEDIDA"Es un chaval de esos que te puedes llevar a cualquier lado y siempre te va a hacer quedar bien. No es muy extrovertido, pero siempre sabe qu� decir", precisa el t�cnico Ribes. "Es un poco herm�tico, pero es muy amable y, sobre todo, muy inteligente. Entiende todo lo que est� ocurriendo a su alrededor, eso no le va a despistar. Y tiene claro lo que quiere", apunta Pastrana, director deportivo. "Tiene la virtud del trabajo. Incluso dir�a que es un superdotado cuando hay que acumular volumen de entrenamiento", comenta Varela, que fue su entrenador. "Nosotros la liamos m�s y �l es el tranquilo del grupo, pero no es un t�o callado ni serio. Se r�e como todos, pero simplemente es m�s tranquilo", finaliza su amigo, Llorens.Seg�n cuenta, J�dar no es muy de m�viles ni videojuegos y el hobby al que dedica m�s horas es el f�tbol. Seguidor del Real Madrid, no se pierde un partido, m�s ahora, que ha hecho amistad con Jude Bellingham. Rafita J�dar, el adolescente que hace cinco a�os le despert� son�mbulo con la raqueta en ristre, es ahora una estrella mundial.