Javier S�nchezEnviado especial Par�sActualizado Martes,

junio

17:26Al salir aplaudido de la Philippe-Chatrier, Rafa J�dar se permit�a un repaso a las gradas y un �ltimo vistazo a la pista. Pertenezco a este sitio, se le�a en sus ojos. Este martes se fue con una derrota en cuartos de final de Roland Garros ante Alexander Zverev por 7-6(3), 6-1 y 6-3 y con algo m�s valioso: la confianza de que volver�. Durante semana y media ha confirmado que los Grand Slam son su lugar en el mundo y que disfruta entre tanta grandeza. A sus 19 a�os ha podido comprobar que sus golpes son efectivos, que resiste remontadas a cinco sets y sobre todo que tiene las agallas necesarias para crecerse en estas plazas. Debe mejorar su f�sico y trabajar en aspectos de su juego como el saque o la variedad, pero tiene la potencia, la cabeza y la valent�a. En unos a�os, tan excelente debut s�lo ser� visto como el pr�logo de algo mucho m�s grande. Se recordar� la frescura en su debut ante el estadounidense Aleksandar Kovacevico la lucha para remontar en cinco sets ante Pablo Carre�o en octavos, pero tambi�n deber�a quedar en la memoria su primera hora ante Zverev. Aurelien MorissardAP PhotoEl marcador final resume con crueldad, pero al inicio el miedo recorri� los brazos del alem�n, todo un n�mero tres del mundo, desde los hombros hasta las puntas de los dedos y fue m�rito de J�dar. Zverev nunca fue un tenista especialmente valiente; ya le advirti� Toni Nadal que, si quer�a ganar por fin un Grand Slam, tendr�a que atreverse m�s. Pero durante un rato, ante el espa�ol, estuvo encogido. La lesi�n de Carlos Alcaraz y las eliminaciones de Jannik Sinner y Novak Djokovic han colocado todos los focos sobre �l -m�s presi�n para un jugador arrastra un saco de dudas e inseguridades-, pero adem�s delante ten�a un chaval sin miedo. Durante el primer set, Zverev se refugi� en la prudencia. Ni un paso adelante en los segundos saques de J�dar, no aceleraba la derecha, no buscaba las l�neas, ni se planteaba abrir la pista con �ngulos agresivos. Bolas lentas, cortas y casi siempre al centro. Su plan consist�a en proteger su poderoso servicio y esperar a que el joven le regalara la victoria a base de errores. Sin embargo, ocurri� exactamente lo contrario.El 'break' de J�darPese a la grandilocuencia de la pista, con 15.225 aficionados en las gradas y una placa de Nadal en el costado, J�dar sali� a golpear con todo y con todo golpe�. Un zambombazo. Y otro. Y los intercambios eran suyos. En el primer set consigui� un break a favor, con 5-3 lleg� a sacar para llevarse el periodo y pudo haberlo hecho si Zverev no hubiera despertado. Con su pose melanc�lica de siempre, su mirada al suelo y sus indescifrables gestos costaba leerlo, pero en cuanto sufri� la rotura de servicio liber� su tenis. Se meti� en la pista y ya no perdon� ni una. 11 puntos consecutivos gan�. De derechazo al fondo en derechazo al fondo, de revesazo desde el fondo en revesazo desde el fondo, hasta la victoria final. Aurelien MorissardAP PhotoEn el tie-break del primer set, J�dar perdi� sus oportunidades por culpa de dos errores con su drive y luego ni en el segundo ni en el tercer set pudo sostener el ritmo de su rival. Zverev se enfrentar� el viernes al vencedor del duelo entre Jakub Mensik y Joao Fonseca, es decir, otro joven, y deber� ser m�s osado desde el principio si quiere ganar por fin, de una vez, su primer Grand Slam. J�dar, por su parte, podr� -tambi�n por fin- marcharse a descansar. En su primera temporada como profesional ha encadenado una incre�ble racha de 29 partidos en s�lo tres meses y en Roland Garros lo ha notado. En su estreno mantuvo aquella alegr�a con la que asombr� en el Trofeo Conde de God� y el Mutua Madrid Open, pero en las �ltimas rondas ya se pod�a observar que las piernas le pesaban. Normal. Pese a ello se plant� en cuartos de final en su primer Roland Garros. De su estreno en Par�s se llev� un pu�ado de puntos que le aupan al n�mero 23 del ranking mundial, se lleva la experiencia de atemorizar a Zverev y se lleva la confianza de que volver�.