Actualizado Domingo,

mayo

17:38Hay un conocimiento que solo nace de la vivencia. Rafa J�dar ya gan� un t�tulo profesional, ya asombr� al p�blico, ya desafi� al n�mero uno del mundo en aquella tarde para el recuerdo en Madrid. Pero el pr�ximo martes, a sus 19 a�os, jugar� sus primeros cuartos de final de Roland Garros; un �xito y una oportunidad. Ante el ganador del partido entre Alexander Zverev y Jesper De Jong, se presentar� en la Philippe-Chatrier ya sin nada que perder para cruzar al siguiente umbral. Al acabar, pase lo que pase, no ser� el mismo. Ser� mejor. Aprender� cu�nto pesa la cercan�a de un t�tulo as�, qu� ruido hace una pista as�, c�mo se respira cuando el mundo te mira as�. As� se construye un campe�n.Mil estad�sticas asombrosas rodean al espa�ol en su ascenso, su precocidad, su rapidez, pero no hay que olvidar la m�s obvia: est� disputando su segundo Grand Slam. Y en el primero, el pasado Open de Australia, apenas jug� un par de encuentros. Que con esa experiencia se plante entre los ocho mejores del torneo resulta asombroso. M�s a�n que lo haga sin haber necesitado su mejor tenis.Este domingo, en octavos de final, venci� a Pablo Carre�o por 6-4, 6-4, 1-6, 2-6 y 6-2 en tres horas y 41 minutos de un duelo extra�o, marcado por cambios t�cticos, dolores e interrupciones. Un �nico momento lo defini� todo. A mediados del tercer set, Carre�o not� un tir�n en el hombro derecho -un chasquido, un algo- y a partir de entonces el partido cambi� de naturaleza. Hasta ese instante hab�a empujado a J�dar fuera de la pista con el rev�s cruzado y le hab�a generado dudas, much�simas dudas. Despu�s del susto dej� de aguantarle los intercambios. Carre�o fue atendido por el fisioterapeuta, se medic� y esper� que con el paso de los minutos la molestia remitiera. No ocurri�. A sus 34 a�os, suficiente hab�a aguantado ya.El dolor de Carre�oLlevaba m�s de un a�o fuera del circuito por una lesi�n en el codo y hab�a ca�do m�s all� del puesto 100 del ranking ATP. Esta semana se sorprend�a de su propio estado f�sico, plet�rico en las tres rondas previas, especialmente en la victoria ante Jiri Lehecka; la semana pasada se hab�a retirado del challenger de Valencia por dolor en ese mismo hombro. "Estoy disfrutando mucho, espero que el hombro aguante y que mi cuerpo me deje jugar", pidi� en la previa. No pudo ser. Su primera hora contra J�dar fue un cl�nic de c�mo se juega en tierra batida: con inteligencia, con aguante, con fuerza. Despu�s ya no pudo hacer nada.Aurelien MorissardAP Photo/Aurelien MorissardSe march� triste, aunque algo se llev�: la lecci�n ofrecida. Porque J�dar venci� ayudado por las molestias de Carre�o, s�, pero sobre todo gracias a su propia evoluci�n dentro del partido. En Par�s se le ve m�s cargado que en el Conde de God� y el Mutua Madrid Open, y durante los dos primeros sets no supo qu� hacer ante la solidez del veterano. Se entregaba al intercambio sin m�s, sin encontrar la manera de salir del rev�s de Carre�o ni de generar ganadores, y los errores se acumulaban. Luego cambi�.A partir del tercer set, J�dar se meti� m�s dentro de la pista para presionar los servicios de su rival y empez� a variar su juego. No se trataba de asumir m�s riesgos, pero tampoco de repetir una y otra vez el mismo golpe. Si no mov�a del sitio a Carre�o, un jugador quince a�os mayor que �l, no lo iba a derrotar. Y el cambio surti� efecto. Bajo la amenaza de lluvia, que oblig� a interrumpir el juego en un par de ocasiones, J�dar fue adue��ndose del partido y con Carre�o ya mermado no hubo color."Quiero felicitar a Pablo porque ha hecho un gran torneo y espero que le vaya muy bien esta temproada. Es dif�cil jugar contra �l porque tiene un gran rev�s y cuesta cambiarle. He intentado no precipitarme, estar ah�, no fallar mentalmente y no sumar muchos errores. En los primeros sets no me ha salido bien, pero luego he mejorado", analizaba J�dar al acabar el partido, antes de felicitar a los parisinos por la victoria del Paris Saint-Germain en la final de la Champions -hay que ganarse al p�blico local- y de agradadecer a los aficionados espa�oles que le ayudaron. 19 a�os, s�lo dos Grand Slam disputados, y ya va a aprender qu� es disputar los cuartos de final de un Roland Garros.