Las patatas fritas son uno de los acompañamientos más populares de la cocina, pero conseguir que queden doradas, crujientes por fuera y tiernas por dentro no siempre es tan sencillo. El exceso de humedad, una mala temperatura o un corte demasiado grueso pueden arruinar el resultado. Jordi Cruz, uno de los cocineros más conocidos de España por su trayectoria en la alta gastronomía y por su papel como jurado en MasterChef, ha compartido una forma de preparar patatas fritas casi sin aceite. El chef propone una técnica que combina microondas y airfryer para lograr una textura similar a la fritura tradicional. El primer paso está en elegir bien la materia prima. El chef recomienda usar una patata adecuada para freír, como la agria o la kennebec, aunque deja margen para emplear otras variedades que funcionen bien en este tipo de preparación. Después, el chef corta las patatas en bastones y las deja un rato en agua fría. Este gesto ayuda a retirar parte del almidón, algo importante para mejorar la textura final y evitar que las patatas queden pegajosas o demasiado blandas durante la cocción. Una vez pasado ese tiempo, las escurre bien. Este paso es clave, porque la humedad sobrante puede impedir que se doren correctamente. A continuación, añade una cantidad mínima de aceite, solo la suficiente para que las patatas queden ligeramente impregnadas. El truco del microondas La parte más llamativa de la receta llega antes de usar la freidora de aire. Jordi Cruz coloca las patatas en un plato o bol y las cubre con una capa de papel film, procurando que quede bien cerrado para que el vapor actúe durante la cocción. “En el mismo plato, en un bol, le vamos a dar una buena capita de papel film, procurando que nos quede bien cerrado. De aquí al microondas. Vamos a dar 6 minutos, 800 vatios”, explica. Tras ese tiempo, pide precaución al retirar el film, porque el plástico se hincha y sale vapor muy caliente. El objetivo es que las patatas queden semicocidas, muy blandas, casi como si estuvieran confitadas, antes de pasar a la siguiente fase. Después, airfryer Con las patatas ya blandas, Jordi Cruz las coloca en la airfryer. Primero las cocina a 185 o 190 grados durante unos 15 minutos, removiéndolas a mitad de cocción para que se repartan bien y el dorado sea más uniforme. “A mitad de cocción las sacamos, les damos un meneíto para que se repartan bien, para que la fritura, entre comillas, sea uniforme, revisamos, y adentro otra vez”, indica. Cuando ya están casi listas, añade un último golpe de calor: 200 grados durante 5 minutos. Ese remate busca aportar el punto dorado y crujiente que se espera de unas buenas patatas fritas, pero utilizando solo un hilo de aceite. El resultado final se sala al gusto y se sirve directamente en el plato. La ventaja de esta técnica es que reduce mucho la cantidad de aceite frente a una fritura tradicional, pero mantiene una textura atractiva gracias a la cocción previa en microondas y al acabado en freidora de aire.