Para freír unas patatas solo necesitas aceite y sal, pero no cometer ciertos fallos es fundamental para que queden crujientes. Este es nuestro método infalible

No hace falta ser Karlos Arguiñano, Ferran Adrià o René Redzepi –Dios le guarde y se le olvide dónde– para freír unas patatas. Cualquiera puede cortar unas cuantas, pasarlas por aceite caliente y echarles sal, pero la calidad del resultado dependerá de cómo haya dado esos sencillos pasos. Hay patatas doradas, crujientes y en su punto perfecto de grasa y sal. Y también hay patatas blandurrias, grasientas, un pelín requemadas o algo crudas, porque en el proceso se han cometido ciertos errores.

Tras analizar los posibles fallos en la elaboración de un gazpacho, una tortilla de patatas o un bizcocho, el equipo de detección de errores de El Comidista ha identificado los fallos más comunes en el cocinado de este acompañamiento básico. Si no quieres caer en ellos, y además quieres aprender una técnica que no falla para conseguir unas patatas fritas impecables, mira el vídeo de arriba.

Pelar las patatas si se quiere. Si no, lavarlas muy bien.

Cortarlas a un tamaño muy similar para que la cocción sea uniforme (un centímetro de grosor aproximadamente).