Según el espejo en el que se mire, Pedro Sánchez es, puertas afuera, un líder internacional que acumula cada vez más fans o, en el plano doméstico, un presidente al frente de un partido que, en las últimas cuatro elecciones regionales, no logra movilizar a su electorado y va perdiendo, como un globo que se desinfla, presencia territorial.Porque la última expresión del voto socialista, la de este domingo en Andalucía, creció pero no en la quinta del PSOE de Sánchez sino en las fuerzas de izquierda a la izquierda del Partido Socialista.Un detalle: Adelante Andalucía, el partido regionalista que más bancas consiguió este domingo -sumó 6 a las dos que obtuvo en las elecciones de 2022-, es un partido anti PSOE.Sánchez, sin duda, prefiere descansar en su política exterior, que le depara mejores momentos. Elige hacer pie en la empatía internacional que cosecha cada vez que se calza el traje de principal antagonista europeo del presidente estadounidense Donald Trump.Su negativa a permitir el uso de las bases militares de la OTAN en suelo español para nutrir los ataques de Estado Unidos e Israel a Irán lo perfilaron como un humanista que dice “no a la guerra”.El gesto, valorado por el régimen iraní, le valió una calcomanía con un retrato suyo, inscripciones en árabe y una cita propia: “Esta guerra no es sólo ilegal, también es inhumana”. La leyenda, que figuraba en los calcos pegados en misiles de Irán, finalizaba con un: “Gracias, primer ministro”.El episodio, que Sánchez transitó con la elegancia con la que suele surfear las olas adversas, dio de comer durante días a la oposición.Hace una semana, además, España fue anfitriona del desembarco del crucero de lujo Hondius en el que se detectó un brote de hantavirus, recibimiento que Sánchez supo transformar en capital político global. Sobre todo luego de que el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, enfatizara, en una conferencia de prensa que dieron juntos, que el comportamiento de España en la crisis sanitaria fue modelo y que debería ser copiado por el resto de los países.En casa, sin embargo, a Pedro le toca arremangarse y poner la cara cada vez que le enrrostran los casos judiciales por presunta corrupción dentro de su gobierno y de su partido, como el de su ex ministro de Transportes, José Luis Abalos, que ya espera sentencia. O apechugar insistiendo con que “no hay nada” y “el tiempo pondrá las cosa en su lugar” cuando le citan las investigaciones contra su esposa, Begoña Gómez, que podría terminar sentada frente a un tribunal popular por la insistencia de un juez instructor conservador a punto de jubilarse.Desde su entorno aseguran que ningún resultado electoral regional, por más adverso que suene, le haría cambiar de parecer al presidente del gobierno que, como responde cada vez que se lo preguntan, asegura que “las elecciones se convocarán, como dice la Constitución, en tiempo y forma, en el año 2027”. Es decir, no da margen a especulaciones sobre un posible adelanto electoral.Quienes están cerca de Sánchez dicen estar convencidos, como el jefe del gobierno, de que las dinámicas de los comicios regionales nada tienen que ver con las elecciones nacionales.Y que, hasta ahora, el argumento de formar coaliciones -por más disparatadas que parezcan- para frenar el avance de la extrema derecha en España funciona.Es lo que Pedro Sánchez hizo en 2023, cuando enhebró apoyos de partidos a la izquierda del PSOE y a independentistas, catalanes y vascos, de derecha y de izquierda. Sánchez lo hizo. Aunque la evaluación costo-beneficio de la movida aún despierta dudas.Otro gesto de Pedro Sánchez fue la retirada de España del concurso musical de Eurovisión si la organización del certamen permitía la participación de Israel, país al que Sánchez acusa de cometer un genocidio en Gaza.Este fin de semana, Israel salió segundo en Eurovisión, detrás de Bulgaria.El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, felicitó al participante de su país, Noam Bettan, por el segundo puesto en el podio “frente a la campaña de incitación y difamación de Pedro Sánchez y sus aliados”.Desde sus redes sociales, el presidente español respondió con un “Que la guerra no me sea indiferente”, una frase de la canción Sólo le pido a Dios, de León Gieco, versionada por la española Ana Belén.
Elecciones en España: Pedro Sánchez, según el espejo en el que se mire
Puertas afuera, el jefe de Gobierno es un líder internacional que acumula cada vez más fans y presencia. Pero en el plano doméstico, es un presidente al frente de un partido que, en las últimas cuatro elecciones regionales, no logra movilizar a su electorado y va perdiendo presencia territorial.















