La presente edición de la bienal se ha convertido en el reflejo de las tensiones geopolíticas en las que el arte ha reclamado su derecho a expresarse
La discusión sobre si el posible separar el arte de la política es tan antigua como la misma expresión artística. Una prueba de que la controversia sigue viva es la 61ª edición de la Bienal de Venecia que acaba de inaugurarse envuelta en la polémica sobre la presencia de países que acaparan en los titulares de secciones que no son solo la de Cultura....
Lejos de ser una exposición elitista, celebrada en una ciudad excepcional y ajena al devenir de los acontecimientos mundiales, la presente edición de la bienal más antigua del mundo —la primera se inauguró en 1895— se ha convertido en el reflejo de las tensiones geopolíticas donde el mundo del arte ha reclamado su derecho a expresarse, más allá de las obras presentadas, sobre lo que está sucediendo en el planeta. La guerra de Rusia contra Ucrania, la catástrofe humana y material causada por las fuerzas israelíes en Gaza tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, el conflicto en Irán o la senda autoritaria emprendida por Donald Trump en Estados Unidos, han tenido repercusiones y generado polémicas incluso antes de que se abran este sábado los pabellones al público.















