La presente edición de la bienal se ha convertido en el reflejo de las tensiones geopolíticas en las que el arte ha reclamado su derecho a expresarse

La gran cita del arte contemporáneo inaugura una edición marcada por la muerte de su comisaria, la dimisión del jurado y las llamadas al boicot por la participación de ambos países

La presente edición de la bienal se ha convertido en el reflejo de las tensiones geopolíticas en las que el arte ha reclamado su derecho a expresarse