Diana Illa Cruz |
Barcelona, (EFE).- Abdelhamid Khalifa, argelino, llegó a Barcelona hace diez meses con una mochila cargada de cinco idiomas, un máster y la convicción de construir una vida en Cataluña. Con la entrada en vigor este jueves de la regularización extraordinaria, ve más cerca su objetivo, aunque un trámite podría dejarle fuera.
«Me alegro mucho, porque es una oportunidad de estar y trabajar de manera legal en el país», asegura a EFE el joven de 28 años, que estudia mientras aprende catalán «para integrarse», sobre la nueva ley.
Como él, alrededor de medio millón de migrantes en España podrán solicitar a partir de hoy un permiso de residencia temporal -de un año, prorrogable a otro más-, siempre que cumplan con los requisitos: ser mayor de edad, haber estado en el país cinco meses seguidos y no tener antecedentes penales en España ni en donde haya vivido los cinco años anteriores a su entrada.
Acreditar esto último se ha convertido para muchos interesados, especialmente los nacidos en países africanos, en un gran reto burocrático debido a la ausencia del mecanismo de apostilla de La Haya, que agiliza la validación internacional de los documentos.














