El decreto excluye a quienes no pueden acreditar una nacionalidad ni a los chicos con un pasaporte y un documento de la Fiscalía que se contradicen en el año de nacimiento

Los días de esperanza e ilusión que están viviendo cientos de miles de migrantes sin documentos en España ante la regularización extraordinaria puesta en marcha tienen la otra cara de la moneda en dos grupos, los apátridas y algunos de los menores extranjeros no acompañados, que se quedan fuera del proceso. Los primeros habían sido incluidos en los borradores del decreto que fueron trascendie...

ndo en días pasados, pero el Ministerio de Interior solicitó su exclusión y el Consejo de Estado le dio la razón en el informe jurídico que ocasionó los últimos cambios en el texto legal. El segundo grupo se trata de cerca de 2.500 muchachos que llegaron solos a España con un pasaporte que indicaba que eran menores, pero han sido sometido a pruebas biométricas -o se han negado a pasarlas- y la Fiscalía ha determinado que son mayores. Ahora tienen dos documentos legales que se contradicen, razón por la que no están tutelados como menores ni pueden acceder a la regularización como mayores, un limbo que desprotege a estos muchachos y les priva de casi todo. Algunos están en situación de calle por esa razón.