Preparar el desayuno así como una comida o cena especial son los servicios más demandados. Los clientes apuestan por los productos locales como otra forma de conocer el destino
Llegar, cansados tras el viaje, al destino de vacaciones y encontrar sobre la mesa un surtido de productos locales preparados por un cocinero y listos para ser consumidos. Es uno de los servicios más demandados de los que ofrece Wishome en las diez villas que tiene en Cantabria. Y también un ejemplo de dos de las tendencias más en auge en el alquiler de viviendas de lujo para los días de asueto: la contratación de chefs y la apuesta por los alimentos de proximidad.
Tan de kilómetro cero, de hecho, que, en algunos casos, se cultiva en la propiedad que se renta, como explica Claudia Cerro, directora de marketing de Wishome. “Es lo que llamamos el lujo de lo sencillo. La experiencia de irse al huerto, en algunos casos con sus hijos, y coger la lechuga que poco después se van a comer es algo que nuestros huéspedes aprecian muchísimo, les encanta. Creo que estas cosas tan sencillas se llevan más que otras más sofisticadas”.
Una opinión que comparte Antonio Cabrerizo, cofundador y director ejecutivo de Caoba, una plataforma desde la que se pueden reservar unos 300 alojamientos en todo el mundo. “Mucha gente lo que busca es que el producto salga de la finca o del pueblo donde está. En Italia, por ejemplo, hay una propiedad con una huerta gigante y lo que le gusta al viajero es ir a recolectar unos tomates”.








