Dominan grandes técnicas culinarias y elaboran menús degustación complejos, pero, a la hora de elegir su receta favorita, se quedan con las del día a día, las que les recuerdan a la familia y al hogar

Cuando se pregunta a grandes cocineros por su plato favorito, rara vez mencionan elaboraciones sofisticadas, grandes técnicas o emplatados rebuscados. Sus respuestas nos llevan a lugares íntimos: la cocina familiar, los aromas de la infancia, las elaboraciones sencillas, el cariño. Porque, aunque el oficio empuje hacia la creatividad constante, el cocinero valora, como el rest...

o de los mortales, la sencillez y la solidez de las recetas del día a día.

Para muchos, el plato favorito son esos macarrones con su buena grasita —no al dente, precisamente—, unos buenos calamares a la romana, los canelones maternos, un salmorejo, una sopa o un arroz; incluso unas lentejas o unas verduras. Son recetas que recuerdan a los cocineros sus orígenes, a los que, por muchos premios y reconocimientos que reciban, siguen vinculados.

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