Lo que empezó como una estación de café en hoteles se perfila ahora como un elemento casi esencial en cualquier cocina. Expertos se posicionan ante el valor funcional y estético de una moda que, todo apunta, ha llegado para quedarse

Empotrado dentro de un armario sin puertas como si fuera una alacena, a la vista y coqueto entre baldas de madera al más puro estilo hygge (término danés para definir una forma de vivir en calma), sobre una encimera y junto a dos taburetes para recrear un breakfast nook (rincón de desayuno), oculto del trasiego diario tras un mueble de despensa… ¿En qué momento un desayunador pasó a ser tan imprescindible en una cocina como un horno o un frigorífico? ¿Qué incita a mostrarl...

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o con tanto orgullo en reels de Instagram?

Con más de 100.000 referencias que acumula su hashtag en esta red social, la realidad es que tener una zona de desayuno en la cocina está de moda. Este bum de las cocinas modernas que Instagram defiende desde la funcionalidad –aunque es incuestionable el alto componente estético que lo sustenta– nació con el deseo de tener una de esas estaciones de café y té tan populares en los bufets y en las habitaciones de los hoteles. “Con el término desayunador nos referimos a crear un espacio funcional que nos permita tener los pequeños electrodomésticos que usamos diariamente organizados y a nuestro alcance en cualquier momento del día. Nos ayuda a optimizar el espacio y mejorar la estética de la cocina”, explica Judith Martínez, experta en producto de Mobalpa.