Este espacio se ha convertido en uno de los más valorados en los alojamientos. El catalán reflexiona sobre las claves para entender por qué su diseño influye tanto en el bienestar y cómo trasladar esas ideas al hogar

Los espacios que diseña Isern Serra, con estudio propio en el innovador Distrito 22@ de Barcelona desde 2008, son monocromos, austeros y muestran un equilibrio formal y estético entre lo vernáculo y lo vanguardista. Son escenarios pensados para percibir las emociones con los cinco sentidos. Formado en Diseño de Espacios en la escuela EINA de la capital catalana, remató sus estudios en el Politécnico de Milán y trabajó en Fractall (Bélgica). Oficinas, espacios comerciales y residenciales, las atmósferas de Serra remiten al Mediterráneo, a lo local, a la artesanía y, al mismo tiempo, evocan estancias futuristas.

Con motivo de la celebración en Barcelona de la última edición de la cita sectorial Interihotel BCN25, Serra cuenta a EL PAÍS las cualidades del diseño de los baños de hotel que pueden trasladarse a entornos domésticos. El baño es uno de los puntos más juzgados por los huéspedes y desvela incluso la década en la que fue diseñado o reformado. Es un espacio que ha evolucionado estéticamente y la importancia de su distribución, los materiales empleados y hasta los accesorios están ganando cada vez más protagonismo. El interiorista y diseñador catalán reflexiona sobre cómo el baño de un alojamiento se ha convertido en un espacio clave de la experiencia del huésped y cómo sus principios pueden trasladarse al hogar.