El centro cultural Fernando Fernán Gómez recopila las obras más importantes del pionero barcelonés, un recorrido por el comedor, el baño o la cocina que demuestra que lo cotidiano no tiene por qué ser banal
Los objetos diseñados por André Ricard (Barcelona, 1929) han acompañado a varias generaciones en España. Pionero del diseño industrial y figura clave en la construcción de una cultura del diseño basada en el uso, Ricard defiende que, desde un ...
peine hasta un botón, “la estética es una consecuencia de la utilidad”. Esta idea vertebra la exposición André Ricard. Diseño en uso en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, que recupera la estructura de Le design au quotidien, la histórica muestra que el propio Ricard comisarió en 1995 en Bulle (Suiza). Lejos de un recorrido cronológico, su obra se presenta aquí a través de los espacios donde las piezas adquieren pleno sentido: la mesa, el baño, la cocina o el estudio. Presentados en contexto y sin vitrinas, los diseños se muestran integrados en la vida diaria, tal como fueron concebidos.
El colgador Tecla (1978), la pinza de hielo Tong (1964) o el tupperware para Tatay (1994) conviven con otros objetos emblemáticos de su trayectoria, como las pinzas antipolillas Orion (1989), la lámpara Tatu (1972), la lámpara Dúo (1973) o la antorcha de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, que él mismo portó en la ceremonia inaugural. Todas ellas conforman un universo de soluciones precisas y elegantes en el que los objetos son compañeros silenciosos. “Me gustaría que hubiera en esta exposición una explicación del desarrollo mental que se necesita para crear algo útil. Hay que sentarse y pensar en lo que existe y en lo que falla”, confiesa el diseñador.






