El diseñador y arquitecto, galardonado con el MDF Award 2026, analiza el futuro del planeta, los excesos del consumismo y el papel del diseño en la mejora de la sociedad
Quería ser misionero o inventor, pero acabó estudiando Arquitectura. Para Juli Capella (Barcelona, 1960), el diseño puede configurarlo todo, pues es una manera de estructurar la mente para resolver, o incluso inventar, algún problema. “Clavo, cuchillo, calzoncillo, teléfono, silla, fábrica, jardín, barrio, pueblo, megalópolis… Son eslabones de lo mismo: el entorno material que nos rodea. Diseñar una silla se parece mucho a un edificio”. De su estudio, fundado en 2001 junto con Miquel García y Cristina Capella, han salido proy...
ectos como el Hotel Omm y el Espai Ridaura en Girona, el interiorismo de las tiendas del Barça en Barcelona, Madrid, Palma o Málaga, libros, exposiciones… Madrid Design Festival premia este año la carrera curiosa, incansable y cabal de este referente del diseño.
¿Puede el diseño realmente mejorar el día a día de las personas? El diseño, en general, empeora la vida: funciona mal, contamina, se rompe… Sin embargo, algunas cosas, las que están bien hechas, nos echan una mano. Las jeringuillas salvan vidas. Las cápsulas hacen las medicinas tragables o unos zapatos cómodos te alegran el paso y la salud. Mis “enanos humildes” favoritos son el botón, el anzuelo, la chincheta o el clip… Pasan los siglos y apenas se pueden mejorar. Uno de tus primeros trabajos fue en Tente.






