Tras una década de trabajo en Toronto (Canadá), el arquitecto aragonés Luis Arredondo decidió recoger sus bártulos y volver a España. El covid fue el detonante definitivo para cerrar su estudio allí y empezar de cero aquí. Nacido en Zaragoza, llegó a Palma (Mallorca) en 2021 para fundar, junto a otros tres profesionales, Oval Estudio. Los planes iban por buen camino hasta que se topó con una realidad: la escasez de vivienda en la isla. El precio del piso que había alquilado subió 300 euros en apenas un año. “No era mi intención original, pero vi que salía más a cuenta intentar pagar una entrada y una hipoteca”, recuerda. Así nació Casa Periscopio, el hogar donde reside y que él mismo ha rehabilitado a partir de dos grandes desafíos. El primero, conseguir colar la luz por un inmueble entre altas medianeras y apenas 4,6 metros de ancho. El segundo, obtener vistas a la Sierra de Tramontana. “Buscar cómo conseguirlo fue el inicio de esta aventura”, relata Arredondo. También profesor de swing, ahora entrena sus bailes en un luminoso salón con una preciosa panorámica a la montaña tras superar ambos retos.

Pero encontrar y rehabilitar la casa ha sido un proceso más complejo de lo esperado. Lo fue desde el primer paso, la búsqueda, porque salir de Palma no fue fácil. En los pueblos más cercanos el precio de la vivienda también está disparado y, mirase lo que mirase, el bolsillo no alcanzaba. Hasta que un conocido le habló de Montuïri, municipio de apenas 3.000 habitantes ubicado en el centro de la isla. Allí aún había familias que preferían vender al estilo tradicional, cara a cara y sin publicar sus anuncios en internet. Lo organizó todo para ver seis opciones en un fin de semana, pero ninguna le convenció. O eran muy caras o no les veía potencial. “Al final del recorrido me dijeron que había una más, pero que habían pensado en no enseñármela porque probablemente no me iba a gustar y que nadie la quería. Eso despertó mi curiosidad”, señala.