Valentino cambia París por el Palazzo Barberini de Roma para presentar su colección otoño-invierno 2026/27. Alessandro Michele teoriza en su ciudad natal sobre las implicaciones sociales y filosóficas de su sector y recuerda que la moda no es solo una industria sino también un lenguaje humano
La invitación al desfile era un botón de mármol. Más tarde supieron que ese regalo tan curioso era una reproducción del botón que le falta al busto del cardenal Pietro Valier, de 1627. Bernini quiso darle realismo a la escultura soltando un botón de su capa. Es precisamente el realismo que surge de un pequeño desorden lo que le interesa a Alessandro Michele, director creativo de Valentino. El diseñado...
r ha cambiado París por Roma, su ciudad natal y la de la firma para la que trabaja, para presentar allí su colección para el próximo otoño-invierno. Lo hizo en el Palazzo Barberini, es decir, en la Galería Nacional de Arte Antiguo, un imponente edificio construido en su mayor parte, precisamente, por el propio Bernini con la colaboración de Borromini, que erigió la escalera en forma de hélice de una de las entradas.
El hecho de que la marca cambiara París por Roma en esta ocasión puede entenderse como un homenaje a su fundador, Valentino Garavani, que falleció hace escasos meses. Pero hay algo más. Roma, además de su casa, es una especie de patio de recreo conceptual para Michele, el lugar al que suele recurrir siempre para explicar sus colecciones y su peculiar aproximación a la moda, esa mezcla de opuestos absolutamente singular y reconocible que hizo batir todos los récords de ventas a Gucci hace una década y que ahora ha trasladado a Valentino, aunque con mucho menos éxito comercial. Michele no se entiende sin Roma y, quizá por eso, la marca, pese a no encontrarse en su mejor momento económico, ha decidido realizar el enorme desembolso de trasladar y alojar a medio centenar de invitados al epicentro del imaginario del diseñador. Para ganar espacio propio en las redes sociales frente a la avalancha de contenido que ha supuesto París, por supuesto, pero también para que el diseñador se explique.











