Maria Grazia Chiuri se estrena al mando de Fendi con una colección que celebra a las matriarcas de la marca, pero también a la creatividad entendida como un trabajo en equipo. Además, en los primeros días de desfiles en Jil Sander se reflexiona sobre las fronteras del minimalismo de la casa y Prada abre literalmente una como escenario, para hablar de capas y significados

La incertidumbre, la desidia ante el futuro o el pesimismo digital son una constante hoy, pero la moda sigue girando y los diseñadores a cargo de las principales marcas italianas tenían esta semana la misión de dar respuesta de forma creativa al sentir actual. O al menos de ponerle ropa con sus colecciones para el próximo otoño-invierno. Además, por si el desafío no fuera ya mayúsculo, también contaban con el reto de volver a emocionar a un público que cada vez consume más moda, pero solo como contenido digital. Tras varias décadas de crecimiento continuo, el segmento del lujo encadena varios ejercicios que han confirmado la ralentización del sector para la mayor parte de los grandes grupos (se salva Prada). Para ponerle remedio, la primera respuesta llegó la pasada temporada, con una sacudida creativa y un agitado baile de sillas entre los diseñadores de las grandes casas. Aún quedaba algún debut pendiente y Milán concentra dos citas relevantes: el estreno de Maria Grazia Chiuri como directora creativa de Fendi el pasado miércoles y el primer desfile de Demna para Gucci, que se celebrará la mañana del viernes.