Tras un baile de sillas sin precedentes entre los directores creativos de las grandes casas de moda, las mujeres prácticamente han desaparecido del puesto. Chiuri es una brillante anomalía y, tras cuadruplicar ventas en Dior, regresa a Fendi, la casa en la que empezó hace casi 40 años. Ella reivindica el trabajo colectivo y el poder de una prenda bien hecha más allá del relato.
Atendiendo a los mensajes en redes sociales, podría parecer que el desfile fuera el fin último para la moda de lujo. La realidad es bastante más compleja para una industria en la que se debate cómo volver a emocionar, mientras el escroleo se agota en su propia viralidad. Por eso, cuando se apagaron los focos sobre la pasarela de Fendi en febrero, la diseñado...
ra Maria Grazia Chiuri (Roma, 62 años) no fue a celebrar, sino que siguió trabajando. Era una cita importante, la presentación de su primera colección como directora creativa de la marca en la que empezó su carrera y a la que volvía el pasado otoño. “El desfile es el aspecto más visible, el que se comparte con el público a través de los nuevos medios, pero para mí el showroom es igual de importante”, dice aludiendo al encuentro que las marcas agendan en los días sucesivos con compradores y prensa, “porque se pueden ver de cerca las prendas y tocar”. La escena casi prosaica de Chiuri preparando la cita con clientes mientras aún resuenan los aplausos desmonta la ilusión contemporánea de la moda como espectáculo, a la vez que apunta al desfase entre lo que se ve y lo que se compra.






