Todavía queda verano. Días para escapar, aunque sea un instante, y dejar que el salitre se adhiera a la piel tras un baño en el mar. Esa sensación única, como la de apurar el estío sin prisa: un desayuno con la primera luz del día que se alarga entre conversaciones; un vermut que invita a otro; una ristra de espetos dorándose frente a una playa malagueña; un pescado que sabe a Cantábrico; un arroz que huele a Mediterráneo; un helado artesano que solo existe en vacaciones; o un cóctel con carácter, de esos que cierran la tarde con promesas.
Para estirar el verano un poco más, reunimos las recomendaciones para EL PAÍS de reconocidos cocineros que viven y también cocinan cerca del mar.






